Muchos anhelan volver a las aulas; sin embargo, se debe analizar que, no se han vacunado contra el covid-19 a los docentes ni a los estudiantes. Muchos anhelan estar sentados en un pupitre y aprender en modalidad presencial. Después de más de un año de estar las escuelas, colegios y universidades cerradas, la luz surge al final del túnel.

Opinión

Yo quiero volver a la escuela

Fidel López Eguizábal / Docente investigador Universidad Francisco Gavidia @FidelEguizabal

lunes 29, marzo 2021 • 12:00 am

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Muchos anhelan volver a las aulas; sin embargo, se debe analizar que, no se han vacunado contra el covid-19 a los docentes ni a los estudiantes. Muchos anhelan estar sentados en un pupitre y aprender en modalidad presencial. Después de más de un año de estar las escuelas, colegios y universidades cerradas, la luz surge al final del túnel.

No será fácil recuperar todo el tiempo perdido. Las encuestan manifiestan que hay deserción escolar y se necesitará un aproximado de dos o más años para recuperar lo no aprendido, en especial, a miles de estudiantes que no tuvieron el equipo óptimo. Un aliciente al reabrir las aulas es que, muchos niños y jóvenes que estaban trabajando en el área agrícola volverán a las aulas. Es de suma importancia que nadie se quede sin aprender. Se ha comprobado que muchos alumnos desean aprender con un maestro que explique con una pizarra y tecnologías educativas modernas.

Los niños han sufrido una metamorfosis con respecto al proceso enseñanza-aprendizaje. Los padres de familia tomaron el papel de padre-maestro, tarea que no es fácil, a excepción si el padre de familia es maestro. Sin embargo, los infantes necesitan socializar con los compañeros, jugar en las canchas, correr y botar el estrés de estar en casa. A más de un año de estar aprendiendo a través de la modalidad virtual, muchas cosas cambiaron. Psicológicamente los estudiantes han sufrido, a parte de estrés, cambios de temperamento. No es recomendable para ningún ser humano estar encerrado.

Según el presidente de colegios privados de El Salvador, Javier Hernández, manifestó que desde el 6 de abril habrá tres tipos de modalidad para que se lleve el proceso de enseñanza-aprendizaje en todos los colegios de El Salvador. El primero es el de modalidad remota sincrónica, el cual consiste en que los alumnos que estén en el aula, aprenderán presencialmente y, además, la misma clase, estará siendo transmitida a los alumnos que están en sus casas. La segunda opción es la modalidad remota asincrónica, en la cual los alumnos podrán ver la grabación de la clase. La última modalidad es 100% virtual. Además, exhortó que no es recomendable que los estudiantes reinicien las clases presenciales después de las vacaciones de Semana Santa. Las tres modalidades de aprendizaje también aplica a las escuelas públicas y universidades.

El Gobierno, a través del MINED, ha proporcionado laptops con conectividad a internet. A la fecha, no a todos les han dado el equipo. En otro contexto, la alegría se esparce no solo para los que están en el mundo de la educación; también, los emprendedores y propietarios de pequeños negocios anhelan reabrir sus comedores, ventas de golosinas, fotocopiadoras, los fabricantes de calzado y uniformes, etc.

Los maestros están ansiosos de recibir a sus alumnos, será un reencuentro grandioso. Las campanas de los colegios religiosos anunciarán el regreso, el timbre de las escuelas anunciarán que los estudiantes entrarán alegres a los salones. Las universidades están listas para que, sus laboratorios, centros de práctica y aulas se llenen de estudiantes comprometidos en aprender.


Los docentes, en este lapso de tiempo (más de un año) aprendieron a manejar tecnologías educativas para enseñar virtualmente. La educación ha tenido un cambio, ha tenido una reingeniería. Si en el futuro vienen problemas de esta índole; no se tendrán los mismos yerros. Claro, no es lo mismo aprender virtualmente que presencialmente.

Veremos cómo funciona la reapertura de las escuelas, colegios y universidades. Lo importante es que las clases continúen, no importa la modalidad. El que en verdad desea aprender no pone pretextos. En el cierre de los centros de estudios, hemos observamos a muchos estudiantes subirse a un árbol o el techo de sus casas para poder tener señal de internet. Esos son los que quieren triunfar y no ponen pretextos. Dios ilumine a los docentes para volver a enseñar.