Buenos Días

Violencia: ni ancianos ni niños se salvan

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

lunes 14, mayo 2018 • 12:00 am

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La violencia no para pero lejos de conformarnos cínicamente con ella, no podemos renunciar a indignarnos y a que nos duela lo que está ocurriendo. En los últimos días, las víctimas han ido desde un niño de 11 años hasta una mujer de 74. No hay límites.

Daniel Elías, de solo 11 años, fue asesinado el viernes a balazos en un taller de motocicletas en Ilopango. El menor fue atacado a tiros en el taller de su padre por un sujeto que usaba uniforme escolar.

La semana pasada pandilleros asesinaron a Juana Vásquez Carrillo, de 74 años,  en Panchimalco. La señora Vásquez era una reconocida artesana de ese municipio, sus bordados eran muy apreciados. Los delincuentes la asesinaron cuando intentó persuadirlos que no pasaran por su patio. La asesinaron sin piedad.

La violencia es brutal, insoportable. No nos podemos acostumbrar a ella. No podemos ser indiferentes. Ni nuestros niños ni nuestros abuelos están a salvo.

Para los que creen que esa violencia está lejos de ellos porque ocurre en Ilopango o en Panchimalco, lo cierto es que esa indiferencia provoca que vaya en aumento la delincuencia porque no exigimos lo suficiente a las autoridades.

Menciono estos dos crímenes porque reflejan que los delincuentes no tienen piedad alguna por la edad de las víctimas. ¿Qué daño puede hacer un niño de 11 años o una costurera de 74 años?.

Pero es importante que tomemos en cuenta que cada muerte duele, tiene familiares que los lloran y demandan justicia. No se puede aceptar la violencia y la inseguridad como algo “normal”, “natural” y mucho menos reaccionar cínicamente porque está lejos de nuestro entorno inmediato. La indiferencia nunca ha arreglado problemas.