Un joven de 26 años lidera una organización que busca fortalecer la democracia en El Salvador, el Centro de Fortalecimiento Democrático (CFD), con sede en San Miguel. Luis Villatoro Villaherrera advierte la desconexión ciudadana con los hechos que tienen que ver con la democracia salvadoreña -“para ellos es como no me afecta sigo viendo Tik Tok”– pero también señala una activación ciudadana y cuenta cómo este nuevo Centro busca acercar los valores democráticos a los salvadoreños, con memes y herramientas amigables, empoderándolos.

Política

“Vimos la necesidad de fortalecer la democracia” Nueva fundación con sede en San Miguel busca fortalecer el apego democrático de los salvadoreños.

Yolanda Magaña

lunes 1, noviembre 2021 • 5:00 am

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Un joven de 26 años lidera una organización que busca fortalecer la democracia en El Salvador, el Centro de Fortalecimiento Democrático (CFD), con sede en San Miguel. Luis Villatoro Villaherrera advierte la desconexión ciudadana con los hechos que tienen que ver con la democracia salvadoreña -“para ellos es como no me afecta sigo viendo Tik Tok”– pero también señala una activación ciudadana y cuenta cómo este nuevo Centro busca acercar los valores democráticos a los salvadoreños, con memes y herramientas amigables, empoderándolos.

 

¿Cómo nació la idea de crear un Centro de Fortalecimiento Democrático (CFD) en El Salvador?

Vimos la necesidad de crear un nuevo espacio donde la ciudadanía fuera parte, el CFD se comenzó a formular dentro de la Universidad para dar protagonismo a la academia en procesos de formación e investigación. Utilizamos herramientas tecnológicas para incentivar espacios con la ciudadanía, no solo con estudiantes universitarios sino con líderes comunales y campesinos. La inauguración del BootCamp fue con jóvenes entre 15 y 19 años, con un modelo horizontal de formación. Vimos la necesidad de fortalecer la democracia desde diferentes ámbitos, la formación es uno y, el otro, es generar espacios de debate y activar a la ciudadanía para que puedan velar por sus derechos encaminados a la democracia y al Estado de Derecho.

 

Uno de los hechos más debatidos fue el 1 de mayo, la sustitución de la Sala de lo Constitucional y su decisión de habilitar la reelección presidencial. ¿Qué reacción tuvieron?


El Centro en ese momento todavía no había nacido. Sí vimos la preocupación sobre los hechos y sí se están generando espacios de discusión para que la ciudadanía conozca qué está sucediendo. Hay que entender algo: en el oriente del país la gente está muy alejada de lo que ocurre en El Salvador, por tanto, lo que sucede en San Salvador, por la centralización. Lo que estamos haciendo es traer expertos para hablar de lo que está sucediendo. En el oriente hay muchísima desconexión a lo que está sucediendo en democracia, piensan que no les afecta, cuando sí les afecta, las decisiones de los gobiernos locales.

Para ellos (jóvenes) es como ‘no me afecta’, ‘sigo viendo Tik Tok, los memes’, no hay interés porque dicen ‘a mí no me dan de comer’, pero al final del día hay afectaciones directas cuando la democracia se está debilitando.

¿Qué opina sobre lo que ocurrió el 1 de mayo?

Es alarmante lo que sucedió. En mi opinión personal, fuera del CFD, fue un ataque a la democracia. Genera preocupación, pero, también, se puede ver que la ciudadanía se está activando. Fue triste y a nivel internacional ha generado alarmas. Lo ideal sería ver cómo se puede regresar a este momento donde había pesos y contrapesos en El Salvador.

 

En la encuesta Latinobarómetro, el apoyo a la democracia sube en El Salvador y Latinoamérica, pero al 63 % no le importaría vivir en un régimen no democrático si le resuelven sus problemas. ¿Cómo percibe esto en los jóvenes?

Por eso, tenemos este acercamiento más horizontal. Para ellos es como ‘no me afecta’, ‘sigo viendo Tik Tok, los memes’, no hay interés porque dicen ‘a mí no me dan de comer’, pero al final del día hay afectaciones directas cuando la democracia se está debilitando. Podemos ver un abanico de problemas a partir del debilitamiento de la democracia, del Estado de Derecho en general. Cuando toca sus intereses, quizás pueda haber un cambio de chip.

Estos procesos de formación  (en el CFD) llevan un montón de memes, es una aproximación bien interesante para que se puedan empoderar de estos temas. Que sepan que tenemos herramientas y pueden exigir (por ejemplo, a las alcaldías). Que venga todo este proceso donde ellos pueden empoderarse y digan: esto está mal o esto está bien. Hay que darle vuelta a las cosas y tener un proceso más participativo.

 

¿Cómo se puede enseñar democracia con un meme?

Es bien interesante. El equipo que tenemos son abogados y, cuando comenzamos a ver el kit que dará, eran términos bien legales y les dije ‘hay que olvidarse de eso un poco’. Tratemos de hacerlo más digerible... Hay varios memes donde el joven se va a identificar. No es lo tradicional. El primero es un gato que dice ¿qué hago aquí?, hay otro, un niño que pregunta ¿cómo se come la democracia?

Hay que entender algo: en el oriente del país la gente está muy alejada de lo que ocurre en El Salvador, en San Salvador. Hay muchísima desconexión a lo que está suciendo en democracia, piensan que no les afecta”.

¿En pocas palabras, en qué le afecta la democracia a un joven?

Le cierra oportunidades. Sean jóvenes o adultos mayores, les cierra oportunidades de estudio, trabajo, vida digna.

 

¿Cómo cree que se debe restablecer la confianza democrática en el país?

Creo que ese es un proceso bien complejo porque desde la ciudadanía se puede hacer cierto trabajo, pero las decisiones se deben tomar en el Gobierno, se tiene que generar diálogo, es importante en todas las sociedades, donde se tomen en cuenta los diferentes sectores para construir opinión. Es bueno tener debate, discutir las cosas, que Juan y Pedro tengan posiciones diferentes, pero lo que se busca es que Juan y Pedro puedan llevar a consensos de beneficio para la población y que responda a las necesidades reales y a la confianza que debemos exigir como ciudadanía en instituciones probas, éticas y transparentes.

 

En las protestas hay opositores, organizaciones pero también hay personas que nunca habían protestado y salen a las calles. ¿Cómo debe ser el movimiento social para reclamar sus derechos?

Yo creo que el tema de las protestas es un derecho que todos tenemos y toda la ciudadanía puede hacerlo en caso que quiera, sean parte del Gobierno o no, sean oficialismo, oposición, etcétera. Pero hay unos elementos importantes, algunas organizaciones sí son las que históricamente han salido a las calles y eso no está mal, están en todo su derecho de poder ir y marchar y protestar. No hay una articulación en este momento entre las diferentes organizaciones porque se comienzan a hablar de diferentes temas que quizás se pierde el horizonte común que la ciudadanía está buscando en este momento, que es el fortalecimiento del Estado de Derecho, una democracia bien institucionalizada. Eso es algo muy bueno, ver cómo personas que nunca han ido a marchar han asistido a estas marchas pero no hay una unificación entre líderes si es que se les puede llamar así para poder decir cuál es la ruta que debemos seguir. En sociedad civil hay mucha dispersión. Hay mucha discusión, hay como mucho jale y empuje.

 

¿El tema democracia puede unirlos?

El tema democracia creo que sí es un tema muy importante que ha unido a muchos sectores, es de ver cómo va avanzando, es de ver cómo los demás sectores de la sociedad civil se van comportando o si hay un proceso de diálogo en donde se sienten Gobierno con sociedad civil y digan ‘garantícennos esto’ porque el proceso de discusión y de debate debe estar para que una democracia sea sana.

 

Perfil

Luis Villatoro, director del CFD

Cargo: Director del Centro de Fortalecimiento Democrático (CFD) de la Universidad Gerardo Barrios, San Miguel.

Estudios: Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad de El Salvador (UES) con mención honorífica.

Experiencia: Fundador de la Asociación Transparencia, Contraloría Social y Datos Abiertos (Tracoda), creador de GobData –base de datos de salarios de funcionarios– y docente universitario.