No soy un experto en psicología, ni un coach en la materia, no busco serlo tampoco pero algo sí he podido reflexionar en los últimos días con mi radio junto a mí y espero que pueda servirles mucho a terceros pues nunca es tarde para poder llevar a cabo este proceso pues resulta ser necesario siempre para todos nosotros y que a todos tarde o temprano nos sucede, quedamos paralizados, neutralizados y fríos.

Opinión

Valoremos a quienes nos hacen felices

Andrée Cardona / Periodista @_ancar17

martes 24, agosto 2021 • 12:00 am

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No soy un experto en psicología, ni un coach en la materia, no busco serlo tampoco pero algo sí he podido reflexionar en los últimos días con mi radio junto a mí y espero que pueda servirles mucho a terceros pues nunca es tarde para poder llevar a cabo este proceso pues resulta ser necesario siempre para todos nosotros y que a todos tarde o temprano nos sucede, quedamos paralizados, neutralizados y fríos.

¡Un jalón de orejas! Eso necesitamos cuando estamos sumergidos en una situación de un desgaste emocional por alguien que no ha sabido apreciar lo que somos realmente, un payaso nacional siempre dice en sus presentaciones que todos somos importantes porque todos somos hijos de Dios y resulta ser cierto. Todos somos creación de Dios y eso se nos olvida a diario, cuesta recordarlo siempre pero para eso es bueno esta tribuna de opinión para así recordarnos entre nosotros.

Mi vida de escritor me ha mostrado en algunas ocasiones que no todos los que les gusta leerme, que me siguen y apoyan son verdaderamente cercanos conmigo, de las personas que menos he esperado son las que mejor respuesta han tenido conmigo en mi vida diaria y que resultan ser personas que de forma indirecta colaboran para que pueda sentirme bien y que pueda ver diferentes perspectivas de la vida.

Un maestro que recuerdo del bachillerato decía que no debemos frustrarnos cuando perdemos un amigo por caprichos o malos entendidos, que debemos saber que después de ese amigo vienen dos o tres más y con mejores emociones y mejor apoyo para recibirlo. Cuando los años transcurren nos percatamos que nuestro círculo de amistades cambian y se ven mas reducidos por la cantidad diversa de ocupaciones que tenemos a diario, la vida nos exige más por trabajo, familia, actividades extracurriculares y demás.

Ahora bien, sabiendo que están las obligaciones pertinentes diarias que se ha mencionado anteriormente  esto no exhime que cuando de verdad tenemos cariño o aprecio por una persona lo demostramos, lo demostramos siempre y ordenamos agenda, hacemos tiempo para poder convivir con la otra persona y se puede pasar un momento ameno, cuando existen excusas por cualquier motivo y los días pasan todo se vuelve bien agrio, todo se vuelve diferente pues tenemos miedo de decir: “no quiero ir” “no me interesa eso” “no participo con eso” porque somos muy conservadores en pensar que se va a lastimar a terceros pero soy del pensamiento que la verdad es mejor que una mentira que se logra inflar y que a largo plazo es peor.

Algunas veces llegamos a tener un ideal de una persona que no lo es, aunque lo vemos con nuestros 5 sentidos llegamos a la autonegación y pensar que todo va a mejorar, que el panorama va a ser absolutamente diferente y que son momentos que se pueden superar. La vida  es la maestra que jamás se equivoca y nos coloca en su trayecto personas que sin planificarlo logran abrirnos los ojos de alguien que realmente no nos valora y que logra siempre minimizarnos, siempre.


Podrá leerse bastante duro esto pero hay quienes teniendo una amistad buena y sincera no podrán valorarla jamás, se convierte todo al final en una página en blanco y en un asiento vacío cuando vamos a un café y que al fondo suena un jazz, muchos libros y periódicos viejos; se va todo en una página en blanco y es algo impresionante de cómo ocurre todo en el futuro dado que ya nada es igual, ya no se siente felicidad en esa situación que algún día nos dio mucha felicidad, es cuando debemos recordar aquello que dicen los expertos: “la felicidad viene de uno mismo”.

¿Cuesta tanto valorar a quienes nos hacen felices? ¿Cuesta tanto ser leal a quienes han sido leales con nosotros? La vida pasa rápido, siempre van a aparecer personas que sí van a aprender a compartir con nosotros y a darnos esos momentos felices que pueden ser pocos en horas pero en calidad son fantásticos celebrando con un pastel de cumpleaños, una salida a la playa, leyendo un libro juntos o escuchando la misma canción de tu playlist preferida y no van a ser una página en blanco.

Una vecina y yo conversamos y concluimos que son botes que salen de puerto, vienen otros en el mismo puerto y debemos aprender a dejar soltarlos…