Editorial

martes 2, marzo 2021 • 12:00 am

Una victoria contundente, ahora a construir país. El país votó por un cambio profundo y espera que le correspondan y cumplan sus expectativas.  queda construir y ver hacia adelante.

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El pueblo salvadoreño ha hablado y con contundencia. Le ha dado una amplia mayoría al presidente Nayib Bukele en la Asamblea Legislativa y en los concejos municipales para consolidar su proyecto político, en un espaldarazo histórico en nuestra vida democrática.

Es un enorme compromiso y una enorme responsabilidad tener tanto poder. Los pueblos no dan cheques en blanco, dan su buena fe a una opción política que esperan que les cumpla lo prometido y mejore las condiciones de un país tan afectado por la crisis económica, la corrupción, el subdesarrollo, la falta de oportunidades que obliga a la migración,  la confrontación política estéril y muchísimos males más.

El gobierno no tendrá ya excusas del bloqueo opositor y deberá crear las condiciones para un país que desarrolle el clima de negocios para poder invertir, generar prosperidad, empleos y el tan ansiado desarrollo que necesitamos.

Es también el fin del ciclo de dos partidos que cumplieron un rol en El Salvador de postguerra pero que ahora han sido contundentemente derrotados en las urnas. ARENA y el FMLN han fracasado como oposición política y han tenido los peores resultados de su historia. Su liderazgo ha fracasado y su resistencia a la renovación en rostros y enfoques los han llevado a ser intrascendentes en la próxima legislatura. Sin embargo, es de esperar que el gobierno respete a esa minoría que no le dio el voto y que también debe ser escuchada.

La empresa privada y la oposición política deben construir puentes, terminar el capítulo de confrontación. Igualmente, el gobierno debe disipar temores, construir puentes y establecer un legado que permita edificar El Salvador que todos deseamos, en paz, en democracia, en prosperidad y libertad.