Editorial

miércoles 27, febrero 2019 • 12:00 am

Una transición ordenada y transparente

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A tres semanas de la elección presidencial, el presidente electo, Nayib Bukele, ha estado denunciando diversos tipos de irregularidades en el gobierno saliente, aunque ha reconocido la voluntad personal del presidente Sánchez Cerén de hacer una entrega ordenada.

El domingo, el mandatario electo dijo que hay viceministros que se están pasando a régimen de salarios, subsecretarios están cambiando a técnicos y jefes con otros cargos, licitaciones a última hora y “contrataciones evidentemente amañadas”. La denuncia es grave y de comprobarse, mostraría una mala fe que no debería existir en un proceso de transición democrática.

El proceso de transición debe ser ordenado y transparente, con cuentas claras, con informes serios sobre lo avanzado y lo pendiente, así como sobre el estado financiero de las instituciones del Estado y de cada proyecto en marcha. Una cosa es buscar evitar despidos masivos de personal y otra cosa es aprovecharse del Estado para enquistar y eternizar a empleados públicos por afinidad partidaria. El nuevo gobierno debe respetar las leyes y acuerdos laborales, pero también debe recibir la casa limpia de puestos de confianza para que pueda nombrar a quien el presidente considere conveniente, todo esto se logra si se hace con transparencia.