Editorial

jueves 14, octubre 2021 • 12:00 am

Una provocación electoral hondureña Juan Orlando Hernández usa la vieja táctica electorera de la soberanía. El Salvador no debe caer en esa provocación absurda.

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A menos de dos meses de las elecciones generales de Honduras, el presidente de ese país, Juan Orlando Hernández, lanzó la última carta electoral para favorecer a su partido: “la soberanía nacional”, utilizando la ocupada isla Conejo, de El Salvador, como chantaje emocional a sus votantes.

Nada sorprendente de Hernández, cuestionado desde que violó abiertamente la Constitución hondureña para presentarse a la reelección que luego ganó muy cuestionadamente en medio de acusaciones de fraude. Ahora necesita urgentemente que su partido, el Nacional, logre otro periodo para buscar protección de las acusaciones por narcotráfico que enfrenta en los Estados Unidos, donde su hermano ya fue condenado. El anuncio ocurrió solo horas antes de que la oposición anunciara una coalición, todo fríamente calculado para no perder apoyos.

Por eso la urgencia de buscar un factor de apoyo nacional y usa el pretexto de la defensa de la soberanía para parecer un patriota e inventar el fantasma de la Isla Conejo e involucrar a El Salvador en un conflicto inexistente, se trata pues de una provocación electorera en la que no debe caer ni el gobierno salvadoreño ni la sociedad salvadoreña.

La defensa de la Isla Conejo no debe ser un asunto militar y mucho menos electoral. Hay suficientes elementos históricos y legales que demuestran que ese islote del Golfo de Fonseca es territorio salvadoreño y hay que prepararse seriamente para recuperar su posesión irrevocable en cortes internacionales. Hacerle caso a las elucubraciones electorales del cuestionado presidente hondureño sería el peor error que se puede cometer porque solo sería colmar sus necesidades de atención y sus intenciones de manipulación electorera para su pueblo.