Uno de los alumnos de la maestra regresó a la escuela en la modalidad semipresencial. / G.Aquino.

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Una ingeniera en sistemas enseña Lessa en Santa Tecla La maestra de tercer grado, Sofía Sánchez, da clases a ocho alumnos con discapacidad auditiva, seis en tercer grado y dos en octavo grado.

Jaqueline Villeda

lunes 10, mayo 2021 • 4:30 am

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El Complejo Educativo Walter A. Soundy es una de las pocas instituciones públicas en el municipio de Santa Tecla que acompaña a estudiantes con discapacidad auditiva de la mano con un profesor intérprete, “seño Sofi” ha sido esa herramienta desde el año 2009, graduando hasta la fecha a dos alumnos como bachilleres.

Generar un espacio para alumnos con discapacidad auditiva fue una lucha desde hace años, como relata Sofía Sánchez de Regalado, en un inicio un grupo de tres madres de familia buscaron el espacio para que sus hijos fueran educados por un docente que manejara la lengua de señas, de esta manera una de las madres conoció a “seño Sofi”, que en ese entonces se había titulado bajo una Ingeniería en Sistemas, pero que desde siempre había tenido una dedicación y gusto el arte de comunicar sin sonido.

Sánchez aprendió la Lengua de Señas Salvadoreña (Lessa) a través personas cercanas a ella, y siendo autodidacta incursionó, formándose y fortaleciendo su interés a través de un diplomado en lengua de señas que tomó en la Universidad Francisco de Gavidia durante su época como estudiante universitaria.

“La Universidad Francisco Gavidia puso un profesorado en Lengua de señas, de hecho yo mi carrera es en Ingeniería en Sistemas, pero a mí me gustó más el área de educación… de hecho no trabajé más lo que es el área de sistemas y me fui con esto y empecé con lo de señas y ahí me quedé en esa área”, destacó seño Sofi.

La maestra ha colocado el abecedario en lessa, porque algunos de sus alumnos olvidaron las señas durante el confinamiento. / G.Aquino.

Jamás trabajó en el área sistemas, porque la educación la atrapó a tal punto que comenzó una formación en asociaciones de sordos e instituciones, hasta que un día alguien que la conocía le solicitó que apoyara a su hija (Gisele) para que su proceso educativo fuera más fácil.


De esta manera, las mamás de Miguel Portillo, Gisele Castro y Juan José Blanco comenzaron a tocar puertas, como relata seño Sofi, hasta que el Complejo Educativo Walter A. Soundy brindó esta oportunidad.

Por amor a la educación, Sánchez comenzó su carrera docente, y aunque al inicio su salario corría por cuenta de los padres de familia y fue absorbida laboralmente por Educación hasta el 2015, con dedicación y fomentando la inclusión Miguel y Juan lograron graduarse como bachilleres.

“De hecho cuando yo comencé 2009 hasta 2014 fueron los papás los que me pagaban… las mamás que yo les digo fueron las pioneras y ellas abrieron la puerta para estos dos grupos (actuales)”, relató la docente.

“Cuando empezó la franja educativa, ver que habían incluido la parte de interpretación, para mí fue una gran herramienta”. Sofía Sánchez, Docente del Complejo Educativo Walter A. Soundy

Inclusión.

El objetivo de abrir un espacio para la educación de estudiantes con discapacidades auditivas fue más allá del concepto de educación, pues la inclusión fue crucial desde el inicio de esta iniciativa, de esta manera desde Gisele, Miguel y Juan José, se estableció un mismo grado compartido entre estudiantes con discapacidades y sin discapacidad.

El proceso educativo es continuo y la maestra acompaña a una promoción hasta que culmina su bachillerato, esto de la mano con otros profesores que imparten clases a los alumnos oyentes, sin embargo la docente no solo interpreta las clases para los alumnos, pues las materias de lenguaje y matemáticas son impartidas por ella misma.

“Seño Sofi” señaló emocionada que esta iniciativa dio frutos a tal punto que la integración de equipos de trabajo, exposiciones y exámenes no estaban basados en si poseían o no una discapacidad.

La interacción entre los alumnos motivó a que más de algún niño o joven aprendiera también la lengua de señas.

“Desde que se comenzó acá en la escuela en el 2009, siempre ha sido un aula integral, el grupo de los alumnos hablantes con los alumnos sordos, porque en ningún momento queremos que los niños se sientan excluidos”, destacó Sánchez.

Lo más gratificante del proceso para “seño Sofi” es ver triunfar y trabajar a aquellos primeros alumnos que la consideran “su segunda mamá”.

 

Las señas educaron durante el covid-19.

Continuar con la educación en época de la pandemia por covid-19 se ha vuelto una nueva experiencia para una parte del sector educativo, pero para otros como la profesora de tercer grado, Sofía Sánchez, se convirtió en un reto por no detener el aprendizaje para estudiantes con discapacidad auditiva.

“Las estrategias son mucho material visual” y se detecta no solo el Lengua de Señas Salvadoreña (Lessa), sino también la lengua de señas americana, sin embargo los contenidos, la educación y responsabilidad sigue siendo la misma que la de estudiantes hablantes.

Ahora con la pandemia, “seño Sofi”, a cargo de seis alumnos de tercer grado y dos de octavo, aceptó que fue y aún es difícil impartir las clases de forma virtual, no solo porque le ha impedido explicar “como a ella le gustaría que le explicaran”, sino además por los problemas de conexión y dispositivos de sus alumnos.

“Hubo un tiempo que yo me sentía frustrada porque sentía que dejaba de transmitirles como a mí me gustaría la educación, me preocupaba los vacíos que se nos iba a crear (las clases en línea)”, externó la docente.

Un aula compartida. Al final la maestra Sofía y el estudiante con discapacidad auditiva y al frente el resto de niños. / G.Aquino.

A pesar de los inconvenientes, ha utilizado diferentes técnicas de apoyo en recursos visuales como videos o dibujos, o técnicas con juegos para explicar los contenidos, y una readecuación de las guías que el Ministerio de Educación otorga para una mayor comprensión de los padres y los niños.

“Seño Sofi” utiliza videos, o explicaciones con recortes y dibujos para volver más fácil la educación virtual que siete de sus ocho estudiantes aún reciben.

“Con ellos (los niños con discapacidad auditiva) lo más difícil ha sido la comunicación, porque quiérase o no un niño hablante que ya sabe leer va a agarrar el material que les cuesta pero les es más fácil porque tiene lectura comprensiva, y va a entender lo que le están diciendo”, dice la maestra Sofía.

Cómo decenas de profesores, esta docente ha dividido su tiempo entre el aula y las plataformas virtuales, impartiendo clases a Enoc, que actualmente cursa tercer grado de forma semipresencial, y al resto de sus compañeros de forma diaria a través de recursos como la plataforma WhastApp.

 

Franja.

La franja educativa jugó un papel crucial para continuar con el aprendizaje de los estudiantes, e incluso benefició a esta maestra porque aprendió “nuevas señas”.

“Cuando empezó la franja educativa, ver que habían incluido la parte de interpretación, para mí fue una gran herramienta y para los niños también, incluso hasta a nivel personal”, destacó Sánchez.

“Hubo un tiempo que yo me sentía frustrada porque sentía que dejaba de transmitirles como a mí me gustaría la educación”. Sofía Sánchez, maestra intérprete

Retorno.

Luego de más de un año sin una normalidad escolar, Sánchez recibió a su primer alumno de forma semipresencial bajo estrictas medidas de bioseguridad y dos veces por semana.

Luego del retorno, la maestra percibió que algunos estudiantes habían olvidado ciertas señas que ya manejaban, esto a nivel de tercer grado que son los que estaban aprendido a manejar la lengua de señas, pero como “eso es como andar en bicicleta, jamás se olvida”, ya han retomado rápidamente los contenidos.

Alumnos como Yancy de 18 años, que recibe clases de forma virtual, aceptaron que no ha sido fácil este cambio en la manera de aprender, y que a pesar de no llegar a la escuela aún continúan entregando sus tareas, Yancy sueña con un día convertirse en chef y “apoyar a su mamá para salir adelante”.

 

El dato

Según registros del Ministerio de Educación en 2018 un 0.8 % de los estudiantes inscritos en la matrícula total para ese año, unos 11,403 alumnos, tenían discapacidad, esto del total de  1.4 millones matriculados.

La maestra ha usado las nuevas tecnologías para mantener las clases a distancia, con sus ocho estudiantes. / G.Aquino.