Editorial

jueves 28, febrero 2019 • 12:00 am

Una amnistía que repare y no dé impunidad

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Una nueva ley de amnistía se empieza a discutir en la Asamblea Legislativa y con eso inicia una serie de observaciones sobre lo que debe contener o no dicha propuesta. El principal objetivo debe ser aprender las lecciones del pasado y no volver a repetirlas, pero para ello debemos pasar por la verdad y el perdón.

No se trata de meras definiciones abstractas. Todas las familias que perdieron a seres queridos a manos de los bandos en la guerra merecen saber la verdad sobre lo acontecido con ellos. Casos simbólicos abundan, solo para mencionar algunos: Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Roque Dalton, Roberto Poma, José Antonio Rodríguez Porth, la matanza de El Mozote, la matanza de la Zona Rosa, etc. En una guerra no hay santos y los bandos en conflicto dejan salir lo peor de sus demonios.

Por eso la ciudadanía merece conocer la verdad y que esa verdad sea parte del camino de reparación para que los imputados puedan alcanzar el perdón. El caso más ejemplar de este tipo es el de Sudáfrica y ese modelo debería estudiarse para El Salvador y evitar la impunidad y el olvido.

El perdón es posible pero no sin reparación, sin admisión de responsabilidades. El país necesita cerrar sus heridas, curarlas y mirar hacia adelante aprendiendo sus lecciones.