La distancia física al abordar los buses debe ser aplicada para evitar los contagios de covid-19. / Óscar Machón

Nacionales

Un regreso poco a poco El retorno ha sido una mezcla de necesidad y miedo al virus que encerró al país desde marzo.

I. Cornejo/ R. Lemus/ J. Barrera/ U. Alemán / Ó. Machón

martes 25, agosto 2020 • 12:09 am

Compartir

Pareciera que el mensaje de “reapertura gradual” caló en la gente. El caos anunciado no fue o se dispersó rápido. Pocas personas en la calle, pocos buses, en conclusión: esperemos poca exposición al virus.

De lo que sí hay certeza es que el reinicio de las labores ha sido una mezcla de necesidad y miedo. Temor al contagio de ese enemigo que no vemos y que constantemente todo nos recuerda que sigue presente.

La tan afamada nueva normalidad mostró un nuevo arraigo en los salvadoreños, y es que el uso de mascarilla  ya forma parte del diario vivir; rara fue la persona que no portaba un cubreboca, ya que es de uso obligatorio en lugares públicos, incluso en el transporte público.

Sin embargo, aún falta poner a prueba al salvadoreño para adaptarse al distanciamiento físico, que ayer hizo falta para abordar los buses “un cambio de cultura”, dijo ayer en la tarde, la comisionada presidencial, Carolina Recinos.

Parece que poco a poco, todo estará de regreso: buses, gente, ventas; ayer el corazón de San Salvador recobró otro poquito de vida a través de tímidos compradores y uno que otro transeúnte que aprovechó que las plazas capitalinas ya no están cerradas. Pese a esto, los  elementos del Cuerpo de Agentes Metropolitanos no permiten la estancia durante mucho tiempo.

La calle Rubén Darío tiene en su extensión, lavamanos de plástico para eliminar al SARS-Cov2, mientras se hacen las compras.


Aunque algunas paradas de buses están señalizadas, la distancia física en las calles sigue siendo un reto. / Óscar Machón

El tráfico de siempre

Movilizarse desde la zona paracentral hasta el centro de San Salvador resultó ser algo  caótico. Las personas esperaban en las paradas un autobús que pudiera movilizarlas hacia sus lugares de destino, pero no todas las unidades tenían espacio; la mayoría cumplía el protocolo de movilizar a dos personas por asiento y todos con mascarilla.

En las calles se apreciaban más vehículos particulares que buses y microbuses de transporte colectivo.

En el municipio de San Martín, departamento de San Salvador, las autoridades de tránsito habían instalado un retén, mismo que generó congestionamiento de oriente a poniente. En la zona se estaba verificando que el transporte público cumpliera el protocolo establecido por las autoridades.

Tras el impasse, el recorrido continuaba con normalidad; se bajaba una persona y se subía otra, algunos, muy precavidos, portaban su alcohol gel; otros, por el contrario, solo abordaban la unidad, tocaban hierros y no se desinfectaban las manos.

Antes de llegar al límite entre San Martín y Soyapango el tráfico volvía a ser el de siempre. Muchos haciendo doble carril, rebasando desde fuera de la línea blanca de la vía, pitando y circulando a vuelta de rueda. Un poco más de una hora para salir del con congestionamiento, que parecía finalizar después del túnel de Ilopango, donde se encontraba un autobús de transporte público quedado y muchos gestores de tránsito ayudando a los automovilistas.

Los motoristas usan plástico para evitar el contacto directo con el pasajero. / Diego García

Unos metros más adelante, siempre en el bulevar del Ejército, el tráfico hacia Soyapango tampoco distaba mucho del que se recuerda antes de la pandemia de covid-19, cuando se debía esperar hasta 45 minutos para pasar por el paso a desnivel y avanzar al centro comercial de la zona. Parecía un lunes de la antigua normalidad, pero con menos gente en las unidades de transporte, cubriendo la nariz y la boca, con el temor de un contagio y con la desconfianza del que se lleva al lado, cuidando no rozar a nadie y que el cabello no se aproxime a la espalda o la cabeza de otro.

Curiosamente, no había una sola unidad del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (Sitramss) prestando servicios; en las terminales de este transporte únicamente había soldados, algunos estáticos, otros caminando al interior mientras los vehículos particulares, los microbuses y  autobuses circulaban en una carretera donde la normalidad vehicular parecía que no se había ido nunca.

Usuarios de redes sociales reportaron el colapso de la carretera Panamericana conocida como Los Chorros, y por ende, su ingreso a San Salvador por el bulevar Los Próceres, que se ha mantenido en los últimos días. Poco a poco los salvadoreños retornan a su normalidad.

El regreso de las actividades

30/AGOSTO/2020

  • La iglesia católica retomará sus misas en una primera fase que permitirá solo el ingreso de un tercio de la capacidad de los fieles a los templos.

 

04/septiembre/2020

  • Se activan los vuelos de conexión en el aeropuerto San Óscar Romero.

 

  • Se habilitará el uso del INDES bajo normas de seguridad, también los gimnasios. No se permitirá menores de edad, a menos que sea con autorización de padres de familia.

 

19/SEPTIEMBRE/2020

  • Inician los vuelos de El Salvador con el resto del mundo.

 

  • Se reabren los parques recreativos y temáticos al 50 % de su capacidad y con preventa de boletos. También se reabren los museos, teatros y parques arqueológicos.

 

  • Se retoman actividades deportivas, entrenamientos y competencias; menores solo con autorización.

 

10/OCTUBRE/2020

  • La Liga Mayor de Fúbol retoma el torneo apertura del 2020.