La semana anterior, tras un lamentable error en la sección de opinión en el montaje de la edición impresa de este periódico, replicaron el primer párrafo de mi columna semanal adosándolo en la parte inicial del artículo del licenciado Rubén Zamora, académico de mi admiración, respeto y estima.

Opinión

Un régimen que se descalifica

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

jueves 17, septiembre 2020 • 12:00 am

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La semana anterior, tras un lamentable error en la sección de opinión en el montaje de la edición impresa de este periódico, replicaron el primer párrafo de mi columna semanal adosándolo en la parte inicial del artículo del licenciado Rubén Zamora, académico de mi admiración, respeto y estima.

Este asunto puntual, de fácil comprensión para cualquier persona -por el cual no peligra la humanidad- cobró inusual magnitud tras su acostumbrada manipulación mediática de Bukele, quien desde su cuenta de Twitter -donde ejecuta su agotador trabajo 24/7- agitaba la humareda para atacar a los medios de comunicación. Al quedar chulón con su mediocridad al confundir periodismo como lo que este humilde servidor hace una vez a la semana, opinar sobre diversos temas de la realidad nacional, no solo reflejó su vasta ignorancia sino que ofende y menosprecia la labor de quienes con mucha dedicación hacen periodismo.

Para quienes no pueden establecer la diferencia entre lo importante y lo trivial, como Bukele, fue certero el evangelista San Mateo (7:5) “¡Hipócrita! Echa primero la viga de tu ojo y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano”. Su falta de autocrítica cuando declaró aplanada la curva de contagios al referir: “van 19 días de reapertura económica y los casos no van en aumento, sino, al menos hasta ahora, decreciendo...”, no expresa el menor arrepentimiento ante su errático actuar, cuando hace menos de un mes estuvo a punto de encerrar al país en otra “cuarentena más estricta”, después de causar graves estragos económicos, sociales y de salud pública; sin embargo, con total desfachatez, sí ataca a un serio medio de comunicación, ante una falla técnica.

En el último mes cada vez han sido más frecuentes los abusos del régimen de Bukele en áreas sensibles como la transparencia, principio fundamental para una sana gobernabilidad. Raya en el descaro su desesperada maniobra por manipular la composición del IAIP para excluir la legítima representación del gremio de periodistas, excluyendo a su asociación más representativa: APES, evidenciando el desesperado intento para obstaculizar el acceso a información.

Bukele impuso alevosamente nuevas reglas que hacen más lentos y tediosos los trámites ante el IAIP y puso énfasis presidencialista para bajar el perfil colegiado, propio de la composición multisectorial de su directiva, violentando el criterio de la Sala de lo Constitucional de máxima publicidad, especialmente en períodos de crisis.

El régimen de Bukele está empantanado en la falta de rendición de cuentas bajo reglas claras de probidad, garantía esencial para una gestión eficaz y eficiente. Cada vez son más frecuentes los destapes de presunta corrupción que involucra personeros de su gabinete por el manejo de recursos durante la crisis, el marcado interés en manejar discrecionalmente de cifras multimillonarias y el desmedido empeño por ocultar información de los procesos de adquisiciones y contrataciones, provocando incluso una entidad de control como la Corte de Cuentas enfrente severas dificultades para efectuar sus auditorías. Abundan casos de ocultamiento de información en instituciones como el MAG, MINSAL y Gobernación, que manejan una cantidad de recursos sin precedente en la historia de emergencias.


De acuerdo a PROES, la profundidad de la crisis significa una caída del PIB al -8.5%; las exportaciones se desplomaron a -26%; el déficit fiscal se disparó al 13%; los ingresos del Estado cayeron en -17%; la deuda al final del año alcanzará el 92% del PIB y las inversiones descenderán en -81%.

El gobierno anterior generó un estimado de 16,000 empleos formales por año, solo durante el primer año del régimen de Bukele se han perdido más de 56 mil empleos formales, soportando el decrecimiento el sector privado y creciendo el sector público, aun en medio de la  crisis sanitaria. A esta crítica situación sumemos la permanente confrontación con la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia, la pérdida de dialogo y gobernabilidad alcanzada por los Acuerdos de Paz -que afectan internacionalmente la imagen país-, el constante enfrentamiento y acoso a la prensa, las pésimas relaciones con una buena parte del empresariado y, por si fuera poco, recientemente el destape de las presuntas negociaciones y acuerdos entre el régimen de Bukele y los grupos criminales de pandillas. Definitivamente al régimen de Bukele, además de “sacar la viga de su ojo”, debe enfocarse en lo importante. Le faltará mucha tela para todas las cortinas que puedan ocultar la profunda crisis económica y social por su falta de cordura, improvisación y malas decisiones.