Editorial

miércoles 16, octubre 2019 • 12:00 am

Un recordatorio a nuestra eterna vulnerabilidad Bastan un par de días de incesantes lluvias para que el país muestre su vulnerabilidad y haya víctimas.

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Desde el fin de semana, gran parte del país ha sido golpeado por las fuertes e incesantes lluvias. Las precipitaciones han sido especialmente fuertes en Oriente y la zona Paracentral. Hasta ayer se reportaban cuatro personas fallecidas a causa de este fenómeno climatológico.

Incluso por la tarde también se reportaban inundaciones y evacuaciones, casas dañadas, escuelas afectadas, bordas de ríos anegadas y la terrible situación de la cárcava de la colonia Santa Lucía, en Ilopango, fruto de la construcción desordenada y del descuido de décadas en obras de mitigación.

Los daños causados por el temporal aún no han sido calculados, pero es evidente que costará una importante suma a los contribuyentes. El Ejecutivo ya había destinado ayer un millón de dólares para atender la emergencia que ha obligado a la suspensión de clases a nivel nacional como medida preventiva.

El Salvador es un país altamente vulnerable al cambio climático. A menudo sufrimos periodos de sequía y luego un ciclo de intensas lluvias, ambos fenómenos dañan la producción agrícola. El país es especialmente vulnerable ante estos eventos, porque no es autosuficiente en su producción agropecuaria y estos fenómenos dañan los pocos cultivos que logramos desarrollar. Preocupante.