Editorial

lunes 15, marzo 2021 • 12:00 am

Un precedente ejemplar para que se respete a las mujeres De las expresiones verbales de violencia contra la mujer se pasa a las agresiones físicas y a los feminicidios. Ninguna conducta de este tipo puede ser admisible.

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El Salvador ha estado en las últimas décadas en vergonzosas posiciones en cuanto a casos de violencia contra las mujeres y feminicidios en América Latina. La violencia sexual está en todas partes, en la calle, en el hogar, en las escuelas y lamentablemente, ahora también en la política y las redes sociales.

Por eso el caso de un youtuber procesado los últimos días por sus vulgares y ofensivas expresiones verbales contra varias mujeres es un precedente valioso para las mujeres salvadoreñas. La sociedad salvadoreña debe entender que la patanería y la vulgaridad no son gracia y mucho menos para usarlas como formas de violencia verbal contra las mujeres.

El caso particular al que nos referimos tiene además el agravante del uso de redes sociales y plataformas digitales con toda impunidad, desde ahí se ha denigrado y hecho escarnio de varias mujeres. No es el único caso pero ha sido el más evidente porque las víctimas han tenido la valentías de denunciar ante las autoridades a ese sujeto y la Fiscalía General de la República ha respondido cómo corresponde. Que la Fiscalía haya además asignado a fiscales mujeres para arrestarlo y luego para procesarlo, tiene una enorme simbología que hay que aplaudir.

Los dirigentes políticos son los primeros en llamados a dar el ejemplo en el respeto a las mujeres. No se puede ni se debe denigrar a una mujer por pensar diferente y expresar sus desaveniencias como cualquier ciudadano. ¿Qué clase de sociedad queremos si se consiente que un dirigente político o un sujeto que pretende ser líder de opinión pública se exprese tan bajamente de las mujeres como si no tuviera madre, esposa, hija o hermanas él mismo? Eso es algo que no podemos consentir bajo ningunas circunstancias pero mucho menos en un país donde la violencia verbal contra las mujeres habitualmente termina en agresiones físicas y hasta en feminicidios. Esperemos que este caso termine con una condena ejemplar por el bien de El Salvador.