¿A quién en realidad benefician los confinamientos y los cercos sanitarios? ¿Sienten realmente los ciudadanos salvadoreños de los sectores populares que sus probabilidades de sobrevivir han sido mejoradas por los confinamientos y los consecuentes cierres de la economía? Esta es una pregunta vital, que usted ciudadano salvadoreño debería de plantearse. Hace unos días leí una frase en una columna de opinión de la revista científica Lancet, que decía: “Los ricos pueden beneficiarse de la economía, pero los pobres viven de ella”. ¿Cuándo los gobiernos nos piden que tengamos paciencia y que estas medidas se hacen para defender nuestras vidas, es una verdad? O en realidad nos están pidiendo que nos sacrifiquemos para prolongar las vidas de todas aquellas personas privilegiadas, que por supuesto incluyen a los dirigentes políticos.

Opinión

Un nuevo encierro de la población: ¿la “nueva idea” sanitaria más fácil, más dañina y más tonta?

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo

miércoles 4, noviembre 2020 • 12:00 am

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¿A quién en realidad benefician los confinamientos y los cercos sanitarios? ¿Sienten realmente los ciudadanos salvadoreños de los sectores populares que sus probabilidades de sobrevivir han sido mejoradas por los confinamientos y los consecuentes cierres de la economía? Esta es una pregunta vital, que usted ciudadano salvadoreño debería de plantearse. Hace unos días leí una frase en una columna de opinión de la revista científica Lancet, que decía: “Los ricos pueden beneficiarse de la economía, pero los pobres viven de ella”. ¿Cuándo los gobiernos nos piden que tengamos paciencia y que estas medidas se hacen para defender nuestras vidas, es una verdad? O en realidad nos están pidiendo que nos sacrifiquemos para prolongar las vidas de todas aquellas personas privilegiadas, que por supuesto incluyen a los dirigentes políticos.

En un artículo anterior, demostraba cómo la mortalidad por enfermedades como el cáncer, mujeres que mueren en el parto, niños que mueren por sarampión están aumentando, no solo en nuestro país, sino en los países pobres como el nuestro. Al igual que UNICEF y otros, creemos que los cierres matan a las personas por la interrupción de los servicios de salud y privación de los medios de vida. Al final, la recesión económica en la que nuestro país se hunde por decisiones fáciles, pero dañinas, por culpa de políticas de salud insostenibles, nos hundirá en la pobreza. y para muchos, no solo será de disponer de menos dinero, sino será una cuestión de vida o muerte. Para muchos de nosotros los encierros son una mera incomodidad, sin afectar realmente el bolsillo. Todos sabemos, que los encierros afectan en mayor magnitud a las poblaciones más marginadas y vulnerables, que los costos de estos encierros caen desproporcionadamente sobre las espaldas de hombres, mujeres y niños que viven en condiciones de pobreza.

Muchos estudios científicos han comenzado a publicar predicciones del exceso de mortalidad asociada a patologías diferentes al covid-19. Están muertes son llamadas “víctimas de encierro: o “colaterales”. Por ejemplo, la Universidad John Hopkins realizó un análisis de 118 países de ingresos bajos y medios para medir los efectos colaterales de los encierros. Basándose una serie de escenarios plausibles, los autores estimaron que podría haber hasta 2.3 millones de muertes infantiles y 133 mil muertes maternas como consecuencia indirecta de la pandemia. Es decir, consecuencia de las medidas implementadas por los gobiernos que coartan la libertad de acceso de sus poblaciones a los servicios de salud.

La oficina regional Africana de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un reciente reporte publicó que en esa región de nuestro planeta, en el transcurso de los primeros nueve meses de pandemia, en los países africanos hubo un máximo estimado de 219 mil muertes no relacionadas al covid-19 frente a un máximo estimado de 190 mil muertes por covid-19. O sea, muchas más muertes causadas por la medicina que por la enfermedad. Este tipo de nueva información tiene que obligar a los gobiernos a reflexionar sobre las medidas sanitarias que se están tomando, y diseñar nuevas estrategias de contención, aunque más complicadas y que requieren mayor esfuerzo de parte las autoridades, pero que producen menos efectos colaterales, especialmente en las poblaciones pobres. Esto sin tomar en cuenta, el capital humano que el país está perdiendo por el cierre de las escuelas, que es otro tema del que no se está hablando actualmente, y que tiene consecuencias devastadoras para el futuro de nuestra nación.

Pero no debería ser una elección entre no hacer nada y los cierres. Debería tratarse de evaluar las diferentes opciones de política utilizando un enfoque más holístico. Caracterizar ese exceso de muertes junto con las vidas salvadas por la reducción de la transmisión de covid-19 parece, por lo tanto, ser esencial. Sin embargo, no tenemos conocimiento de ningún intento hasta la fecha de examinar estas cuestiones para adoptar una perspectiva más amplia del sistema de salud. La palabra confinamiento y/o cordón sanitario, es muy fácilmente invocada y twitteada por las autoridades presentes.  Las autoridades necesitan hacerse la siguiente pregunta: “¿Las estrictas medidas sanitarias sobre covid-19 en nuestro país hacen más daño que bien?”