Algunos creyentes hicieron el saludo de paz de lejos, con gestos de manos o asintiendo con su cabezas. / DEM

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Un emotivo retorno de fieles a los templos católicos No todas las iglesias abrieron. La Catedral y la parroquia San Francisco recibieron a feligreses en diversos horarios.

Juan Carlos Vásquez

lunes 31, agosto 2020 • 12:02 am

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Muy emocionados y cumpliendo estrictos protocolos sanitarios, cientos de católicos retornaron a los templos este domingo para participar de la primera misa, tras cinco meses de inactividad por la pandemia de Covid-19.

Los feligreses reflexionaron sobre el significado de regresar a sus iglesias y participar de la eucaristía.

Desde entró al servicio como Franciscano, en Birmingham, Alabama, Estados Unidos, don Mario Henríquez, un hombre de 70 años, lleva ya más de 2 mil misas continúas. “No puedo vivir sin misa”, sostuvo.

Llegó desde la colonia Monserrat, en San Salvador, y expresó que “la reapertura ha sido una extrema necesidad para todos”, refiriéndose a los feligreses. “Venir a la santa misa, participar en las lecturas de la palabra de Dios, recibir el cuerpo del señor nos sigue dando vida”, exclamó.

Cuenta cómo “no es lo mismo ver la misa y el rosario a través de redes sociales” que estar presente en la liturgia.

Sonia Sevillano calificó el regreso a misa en la Catedral de San Salvador como una “reapertura maravillosa y tardada”. “Personalmente me siento feliz porque desde el 19 de marzo fue nuestra última misa aquí, me siento feliz, sinceramente estoy en la primera misa de esta reapertura porque mi deseo, Dios me lo ha dado, el corazón lo siento henchido de amor”.


En la primera misa de las 8:00 de la mañana, Carmen Segovia, de 42 años, llegó a cumplir una promesa desde Pasaquina, La Unión, junto a su hijo de 15 años.

Con mucha alegría contó que su hijo desde hace muchos años le había pedido que deseaba venir a una misa a la Catedral pero ella no había accedido por la distancia.

La pandemia por covid-19 la hizo cambiar de parecer. Su hijo se contagió e hizo la promesa de que, si se recuperaba, iban a venir a la primera misa una vez abrieran las iglesias.

“Así que, aquí estamos por la voluntad de Dios, él permitió que estuviéramos junto a él y estamos muy agradecidos porque obró en nosotros” expresó. Para estar a las 8:00 de la mañana, se levantó a las 2:00 de la madrugada.