Editorial

viernes 23, noviembre 2018 • 12:00 am

Un contrato que debe ser investigado

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La nueva noticia sobre el mercado Cuscatlán es que el propietario ha decidido alquilar el edificio sin notificar a la Alcaldía de San Salvador que pagó cientos de miles de dólares para su remodelación, después de que por años fue un bodegón abandonado.

El contrato de alquiler del edificio del mercado Cuscatlán tiene evidentes irregularidades sobre el manejo de fondos públicos y la manera en que se hacen acuerdos arbitrarios. Algunas de esas irregularidades ya han sido expuestas por la Alcaldía de San Salvador y por la Corte de Cuentas. Este caso amerita una investigación profunda, seria, objetiva, despolitizada.

Es evidente también que el mercado Cuscatlán es un fracaso desde su inicio por su ubicación, por su diseño y por sus consideraciones económicas para establecerlo como centro de compras. Claramente se trata de un negocio lesivo para los intereses de los capitalinos y que funciona con un déficit de más de dos millones de dólares.

Ninguna institución o ningún funcionario puede hacer contratos a base de caprichos, sin seguir los procedimientos que marca la ley. En este caso, sin un valúo apropiado y con unos costos onerosos para la municipalidad. Al final, la alcaldía capitalina es la que perderá la inversión y los contribuyentes los que heredarán semejante entuerto.