Buenos Días

Un alcalde que recibe una lección de sus ciudadanos

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

martes 27, febrero 2018 • 12:00 am

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Un alcalde boliviano fue aprisionado a un cepo ayer, durante una hora,  en una suerte de justicia comunitaria. ¿La razón?  por haber “incumplido distintos compromisos” con la población y porque cuando las autoridades locales piden audiencia “no les atiende con prioridad”,

La pierna derecha de Javier Delgado, alcalde de San Buenaventura (norte de La Paz, Bolivia), quedó aprisionada en un cepo durante una hora, informa un cable de la agencia AFP. Imágenes en el portal de la radio boliviana Fides muestran a Delgado con la pierna atrapada en el cepo y la población a su alrededor.

La imagen es impresionante, el alcalde aparece tirado en la grama, un perro sentado a la par suya, mientras los pobladores lo miran con desprecio, molestos.

Los pueblos indígenas bolivianos se guían por los principios éticos de “ama qhuilla, ama llulla, ama suwa (no seas haragán, no seas mentiroso, no seas ladrón)” y el concepto de la “justicia comunitaria”, reconocidos en la Constitución de 2009.

¡Imagine usted cuántos funcionarios tendríamos que sancionar así si se aplicaran esas medidas que suelen usar los indígenas bolivianos!.

El caso es aleccionador para el alcalde y seguramente para muchos funcionarios de su país. En esos países pareciera que la justicia indígena opera con mayor eficiencia que en nuestros países donde las instituciones gubernamentales dejan hacer y dejan pasar.

Si la población salvadoreña, ajena a banderas partidarias y caudillismos absurdos, estuviera comprometida realmente con el bienestar de sus comunidades, fuera más exigente con sus funcionarios probablemente no habríamos llegado dónde estamos, con tantos reclamos, tantos lamentos y tantos sufrimientos.