La guerra contra el terrorismo en Afganistán dio inicio bajo George W. Bush, en persecución de Osama Bin Laden, arquitecto del nefasto ataque terrorista 9-11. Esa persecución fue sujeta a una guerra total en contra del gobierno islámico Talibán, que permitía el entrenamiento terrorista de Al-Qaeda en su territorio; además, escondía al terrorista más buscado en el mundo.

Opinión

Trump y la caída de Afganistán

Walter Monge-Cruz / presidente Comisión Cívica Democrática @waltermongecruz

lunes 23, agosto 2021 • 12:00 am

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La guerra contra el terrorismo en Afganistán dio inicio bajo George W. Bush, en persecución de Osama Bin Laden, arquitecto del nefasto ataque terrorista 9-11. Esa persecución fue sujeta a una guerra total en contra del gobierno islámico Talibán, que permitía el entrenamiento terrorista de Al-Qaeda en su territorio; además, escondía al terrorista más buscado en el mundo.

En diez años los talibanes fueron derrocados, Al-Qaeda destruido y su máximo líder eliminado, bajo las órdenes de Barack Obama y el ex vicepresidente, Joe Biden. Donald Trump promovió en su presidencia la retirada militar de Afganistán, negociando con los talibanes a través de Mike Pompeo, la entrega absoluta del país al grupo terrorista, en lugar de eliminarlos.

Joe Biden como presidente favoreció la retirada militar, sin embargo, su plan de pacífica transición de poder al gobierno afgano prodemocracia del Presidente Ashraf Ghani fue destruido por la cobardía y corrupción de los políticos afganos. Iniciando por la cobardía de las fuerzas militares afganas, al rendirse sin resistencia en cada provincia del país en once días y la humillante bajeza del presidente Ghani de huir, aparentemente, robando millones de dólares, peor aún, abandonando a sus ciudadanos, quienes enfrentan descabezamientos, fusilamientos, violaciones sexuales y horribles torturas de toda índole por traicionar la ley Sharia. Las imágenes de la retirada estadounidense son semejantes a las de Saigón en Vietnam, es embarazoso, pero esta vez no ha existido una derrota militar.

Sin embargo, los brazos políticos inmorales de Trump y sus aliados en el GOP, quienes, iniciaron el proceso de entrega de Afganistán, abrazan con alegría que esto ha sucedido bajo el reloj de Biden y le critican por el genocidio que enfrentan los miles de colaboradores afganos que desesperadamente desean abandonar el país. Sus cínicos ataques, promulgados por la descarada TV y radio conservadora de catalogar este hecho como una humillante derrota militar, deshonra vilmente a los miles de soldados que murieron heroicamente conquistando la exitosa campaña de hacerle justicia a las más de tres mil víctimas del ataque a las torres gemelas con la muerte de Osama Bin Laden y destrucción de Al-Qaeda.

Hay que ser claros. A Trump y al GOP, no le importan la gente de Afganistán. Repudian a los afganos, por eso entregaron Afganistán y bloquearon el acceso de la migración legal de todos los países islámicos, porque consideran a cada persona de Afganistán y similares en la región como terroristas.

El record político nefasto del movimiento conservador que sigue a Trump es claro con relación a este tema. Stephen Miller, el más cercano asesor político de Trump en anti-inmigración durante cuatro años buscó la deportación masiva de cada indocumentado en el país, terminó con el estado de protección temporal (TPS) para cientos de miles de refugiados y atentó con eliminar la ciudadanía automática de todo recién nacido de piel con color en territorio estadounidense, ha reaparecido como estrella en la televisión y radio conservadora, promoviendo su agenda política racista y anti inmigrante que Trump ama, exigiendo que los refugiados afganos, quienes adoptaron la democracia arriesgando sus vidas para colaborar con la caída de los talibanes y Al-Qaeda, no sean admitidos en EE. UU., sino que sean reubicados en Pakistán u otros países del área, adonde fácilmente pueden ser asesinados.


Su razón, admirada y aplaudida por los medios conservadores –Fox News, Hannity, Carlson, Bongino, Levin, Ingraham, etc.– consiste en que no se puede garantizar que no sean terroristas, además, el precio de albergar personas de una religión diferente es una amenaza a nuestra cultura, así como también una desventaja política muy cara, al considerar que estos miles obtendrán beneficios de salud, alimento, hospedaje, educación gratuita y que nunca votaran por el GOP por su agradecimiento a Joe Biden.

Mientras tanto, para sorpresa de nadie, Trump con su característica inmoralidad humanitaria, sabiendo lo que su asesor político Stephen Miller exige, ha aprovechado para contradecirse una vez más, al aparecer en Hannity, repudiando la caída de Afganistán que él negoció, y ofrecer su apoyo al pueblo afgano.

Joe Biden ha demostrado coraje al declarar que no se arrepiente de su decisión de retirar las tropas. La misión fue exitosamente cumplida. Aun cuando la retirada ha sido vergonzosa, debido a la cobardía militar y política del liderazgo afgano, el Presidente tiene razón al manifestar que si ellos no tienen voluntad de pelear y sacrificar sus vidas por su pueblo, no es responsabilidad de Estados Unidos de hacerlo por ellos. El caos de la salida de Afganistán es también responsabilidad de Trump, al no haber podido eliminar a los talibanes durante su Presidencia, sino al contrario, darles poder al negociar con ellos la entrega del país. Esa es una derrota militar y diplomática perdida por Trump, Pompeo y el GOP.