Nayib Bukele tendrá con NI y GANA, mayoría calificada. / DEM

Política

Tres visiones: ¿cuáles son los desafíos del Presidente con mayoría legislativa? El presidente de la República, aliado con Gana, logra 61 votos en la Asamblea Legislativa. Tres pensadores de la política plantean distintos desafíos políticos y económicos.

Yolanda Magaña

sábado 1, mayo 2021 • 5:00 am

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Tres estudiosos de la política salvadoreña, un exdirector de la calificadora de riesgos Fitch Ratings para Centroamérica; el emprendedor y cofundador de la empresa Uassist.Me, Alfredo Atanacio Cader; y el vocero del partido Cambio Democrático (CD), Aldo Álvarez, enumeran desafíos, desde distintos puntos de vista, de la Legislatura 2021-2024 en El Salvador.

Desde hoy, el presidente del Ejecutivo, Nayib Bukele, dispondrá de la mayoría legislativa, pues los dos partidos que lo representan –Nuevas Ideas y Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana)– suman 61 votos.

 

Acuerdo y confianza.

El Gobierno enfrenta el desafío político de lograr acuerdos nacionales y evitar el deseo de revancha y realizar cambios en una forma pacífica, mostrando las ventajas de la democracia, plantea un un documento de análisis de marzo de 2021, elaborado por Mauricio Choussy.

En este se plantea como necesidades el combate a la incertidumbre en el país, los necesarios mensajes de confianza a la ciudadanía pero también a los empresarios.

El exdirector de la calificadora de riesgos lo explica: “Sin nuevas inversiones el país no saldrá adelante”.


La lucha decidida contra la corrupción y las iniciativas de ley relacionadas a este desafío se suma al listado de retos que tendrá el presidente de la República en esta nueva fase de la historia política del país.

“Cambiar la retórica confrontativa. No le conviene a nadie, que tenga los intereses de El Salvador en mente, una nación dividida”. Alfredo Atanacio Cader, empresario

¿Carta en blanco?

Para Alfredo Atanacio Cader, en general, es necesario cambiar la retórica confrontativa.

Esa mayoría legislativa que ahora tiene el Presidente debe entenderse –sostiene– como un mandato de los salvadoreños que cumpla sus sus promesas sin la excusa de bloqueos opositores, pero, advierte, “no como una carta en blanco para hacer lo que sea su voluntad”.

“La gente quiere ver que el trabajo coordinado en la Asamblea con el Presidente se traduzca en una mejora sustancial de la calidad de vida”. Aldo Álvarez, vocero del partido CD, aliado de Bukele

Empleos.

El empresario enumera desafíos económicos: recuperar los empleos perdidos, una política para facilitar la formalización de negocios, una apuesta audaz para la digitalización de la economía; y el control y la transparencia de los gastos estatales.

“El excesivo endeudamiento nos pone en una situación precaria que se tiene que resolver o controlando los gastos (y más importante, transparentándolos) o aumentando los ingresos (riesgo de incremento de impuestos)”, observa Atanacio.

“Combatir la incertidumbre, enviando cuanto antes mensajes que desaten esperanza y confianza en la ciudadanía y en los empresarios”. Mauricio Choussy, exdirector de calificadora de riesgos

Trabajar con población y el Presidente.

Ahora, Aldo Álvarez, del CD, partido aliado del presidente Bukele, asegura que dos desafíos políticos de la próxima Asamblea Legislativa son cómo hacer participar a la población en la formación de las leyes y que la Asamblea Legislativa trabaje coordinadamente con el Presidente en función de la población, no de grupos económicos pequeños. “La gente quiere ver que el trabajo coordinado en la Asamblea con el Presidente se traduzca en una mejora sustancial de la calidad de vida, de las obras, de la economía y todos los temas sentidos para la población, pensiones, agua, seguridad, y que dé resultado rápido”, expresa Álvarez, dice.

Sin embargo, no cree que esta labor implique hacer participar a la oposición de las decisiones. Su análisis es que el mandato electoral del 28 de febrero es que no hay necesidad de estar negociando políticamente nada. La única facultad, cree, que tienen los diputados opositores ahora es parlamentaria, no legislativa.

Las elecciones del 28 de febrero, según Álvarez, solo han quitado el poder político a los grupos económicos pequeños que lo controlaban. Él cree que el Gobierno utilizará el poder político ganado para hacer una reforma profunda del Estado en relación con los intereses de las mayorías.