Tras corneado, apaliado, es un refrán que evoca la condición decadente que enfrenta un  persona cuando acumula una seria de golpes de diferentes agresores y direcciones,  lo cual ilustra la situación que ha vivido el pueblo salvadoreño por décadas, debido a los malos funcionarios públicos que han detentado el poder, que han hecho lo que han querido con los recursos públicos, donde la corrupción y el nepotismo era y es lo normal en la administración pública, privatizaron bienes, otorgaron concesiones, se repartían como botín  las instituciones públicas y lo contratos más jugosos con el gobierno eran para los parientes y amigos.

Opinión

Tras “corneado, apaliado”

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 26, mayo 2021 • 12:00 am

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Tras corneado, apaliado, es un refrán que evoca la condición decadente que enfrenta un  persona cuando acumula una seria de golpes de diferentes agresores y direcciones,  lo cual ilustra la situación que ha vivido el pueblo salvadoreño por décadas, debido a los malos funcionarios públicos que han detentado el poder, que han hecho lo que han querido con los recursos públicos, donde la corrupción y el nepotismo era y es lo normal en la administración pública, privatizaron bienes, otorgaron concesiones, se repartían como botín  las instituciones públicas y lo contratos más jugosos con el gobierno eran para los parientes y amigos.

Todo eso provocó que la deuda soberana fuera en aumento año con año, dado el incremento de grasa por las múltiples contrataciones, las prebendas, viáticos, seguros médicos, plazas fantasmas,  viajes espurios, y otros emolumentos que inventaban con tal de drenar el erario público, de tal suerte que la repartición de los bienes públicos no ha parado desde los tiempos de conciliación (PCN), pasando por la aplanadora verde (PDC), sin olvidar las privatizaciones y saqueos efectuados por los malos funcionarios del partido ARENA, y concluyendo con los dirigentes del FMLN, que lucharon por la justicia social.

Al llegar al poder se volvieron locos y corrompieron todo al paso, de modo que cambiaron las casas de cartón por mansiones en lugares exclusivos, pero para ser exactos con la historia muchos de los que ahora detentan el poder pertenecientes a Nuevas Ideas, estuvieron inmersos en las malas administraciones anteriores, que ahora se hagan los locos es otra cosa, pero las historia los ubica en la gestión de Tony Saca, Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, de hecho OBERMET, empresa de la familia Bukele, obtuvo contrataciones por $20,266,514.32 en contratos adjudicados hasta el 2016.

De manera que no pueden ahora venir con el manto de pureza a decir  que representan la honestidad en el país, dado que las diferentes contrataciones y negocios con el gobierno los posesiona como los mismos de siempre.

Es evidente que los millones de dólares en publicidad y el manejo astuto de los redes sociales ha impedido  que las personas humildes conozcan la realidad de las personas que les gobiernan, y por otra parte el pueblo hasta cierto punto se ha vuelto masoquista y continúan creyendo en caudillos pensando que algún día saldrán de la vida paupérrima donde los ha empujado el mal sistema educativo y la falta de oportunidades.

En consecuencia El Salvador dejó de ser gobernado por ARENA y el FMLN, y se enfrenta a un grupo de personas que no tienen ni idea de cómo se manejan las relaciones diplomáticas, ni como se debe administrar la cosa pública de forma eficiente y honesta,  pero si tienen claro cómo se maneja el poder,  por la vasta experiencia que tienen sus asesores que vienen de Venezuela y Cuba, por esa razón no les templo la mano en dar un golpe Estado sin usar una sola bala del ejército, al destituir de forma grosera y vulgar a los magistrados y al fiscal, lo cual ha traído como consecuencia que la  cooperación de  USAID, sea re-direccionada.


Pero no solo son las destituciones espurias, sino la corrupción, el nepotismo y la falta de trasparencia en la que ahora está envuelta la administración Bukele, de la cual no quieren hablar ni la muchedumbre que les sigue a ojos cerrados ni los funcionarios,  de manera que todo se les ha venido derrumbando,  y esa Plan Control Territorial  que tanto han afamado, no tiene ni pies ni cola, dado que se desconoce cómo funciona ni dando han ido a parar millones de dólares que han utilizado para ello, sobre todo porque miles de salvadoreños ahora están desaparecidos y no se sabe de nada de su paradero.

Pero el panorama ahora se abre con el “psicópata” de Chalchuapa, quien operaba en un círculo de personas para matar a discreción, hasta el momento ya rondan 47 víctimas, incluyendo menores de edad.  Lo inverosímil, es que este psicópata ahora se ha vuelto testigo criteriado parcial dice la Fiscalía, aunque la ley penal no contempla el medio criterio de oportunidad, sin embargo es así, de manera que el pueblo salvadoreño,  tras corneado ha sido apaliado.