El Salvador, ha entrado en una etapa muy peligrosa, en la que una buena parte de ciudadanos están siendo silenciados y otros prefieren la auto-mordaza, por temor a la persecución, dado que el caso del exalcalde Ernesto Muyshondt es una muestra que la libertad de expresión esta siendo extinguida, ya que es una arma que les ha incomodado a los que detentan el poder, sobre todo cuando se controla las instituciones que administran justicia y particularmente la que investiga el delito, como lo es la fiscalía, ya que desde ahí se puede perseguir e intimidar a todas aquellas voces incomodas que denuncian los abusos y la corrupción.

Opinión

Tiempos de temor

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 23, junio 2021 • 12:00 am

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El Salvador, ha entrado en una etapa muy peligrosa, en la que una buena parte de ciudadanos están siendo silenciados y otros prefieren la auto-mordaza, por temor a la persecución, dado que el caso del exalcalde Ernesto Muyshondt es una muestra que la libertad de expresión esta siendo extinguida, ya que es una arma que les ha incomodado a los que detentan el poder, sobre todo cuando se controla las instituciones que administran justicia y particularmente la que investiga el delito, como lo es la fiscalía, ya que desde ahí se puede perseguir e intimidar a todas aquellas voces incomodas que denuncian los abusos y la corrupción.

Con ello no pretendo decir que el exalcalde sea inocente o no sea corrupto, claro que no, si hay algún delito que debe investigarse se tiene que hacer sin privilegios, pero respetando las garantías constitucionales a las que tiene derecho, como ser tenido por inocente hasta ser oído y vencido en juicio con arreglo a las leyes, además no se debe utilizar la Fiscalía para buscar justicia selectiva o exprés, que es justamente lo que ha venido criticando el presidente, que hacían los gobernantes anteriores. Digo esto porque dentro de la misma Fiscalía hay casos que son más antiguos y urgentes que están durmiendo el sueño de los justos.

De manera que esta conducta de los que ahora detentan el poder,  nos puede llevar a concluir que lo de Ernesto Muyshondt,  es un mensaje para todas aquellas voces disidentes que aún tienen la valentía de defender la patria de los abusos de autoridad, de los saqueos que se han venido perpetrando, del nepotismo, la corrupción, del trafico de influencias y de compras de voluntades para soterrar todo indicio  malévolo del mal uso de los recursos públicos, por supuesto que no todas las voces disidentes son genuinas, ya que algunas de ellas son producto del rencor que perdieron una posición en la estructura de poder.

Por el contrario, habemos voces legitimas que tenemos décadas de venir señalando la corrupción desde los tiempos de ARENA y pasando por el FLMN,  que dicho sea de paso se criticaron a muchos de los funcionarios que ahora están campantes en el partido Nuevas Ideas, para los que se preguntan ¿donde estaban en los últimos 30 años? Ciertamente  haciendo los que ahora se rasgan las vestiduras no tuvieron el valor de hacer,  señalando la corrupción del bipartidismo, mismo personajes que en la actualidad prefieren hacerse del ojo pacho justificando que como los anteriores robaron, estos también tienen derecho de hacerlo.

¡Pero cuanta hipocresía! El problema del salvadoreño promedio es que no se documenta ni lee diferentes fuentes de información a fin de hacerse un criterio mas amplio de la realidad país, de modo que da por sentado que todo lo que sale de CAPRES, es la verdad infalible y en su fanatismo, todo aquel que osa contrariar al presidente no solo debe ser quemado en la hoguera sino que además debe ser litigado en público, y sus bienes expropiados, ya que no es digno de vivir en El Salvador, de modo que este fanatismo ha llegado al punto que a diario se reciben amenazas, difamaciones y persecución.

A raíz de ello muchos compatriotas han decidido guardar silencio, a pesar que la patria ahora los necesita más que nunca, de modo que el silencio ante las injusticias, los atropellos, los abusos de autoridad,  la corrupción, la desobediencia a las resolución de la CSJ,  la represión que impide que libremente se dé una opinión, será sin duda el llanto del mañana cuando nuestros hijos no se les permita abrir libremente una Biblia para disentir con las injusticias de los gobernantes.


Por lo tanto ahora que aun hay tiempo se debe alzar la voz en cuello para defender la verdad, la justicia, el acceso a la información publica, la transparencia y la rendición de cuentas, dado que se ha  venido de imposición en imposición, desde el primero de mayo, la destitución espuria de los magistrados y del fiscal y ahora le imponen a todo un pueblo que seguramente voto por ellos, el Bitcoin, una moneda que ni siquiera es física, pero aun así la han vendido como la última maravilla del mundo, pero que los países de primer mundo no adoptan, por su falta de regulaciones. Siendo una medida tan inconsulta e impopular,  que es posible que ellos mismos fabriquen la inconstitucionalidad para que la declaren ilegitima y luego vuelvan a salir en caballito blanco.