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Sri Lanka: un visado para caminar por el país de las maravillas Como sucede en el caso de Sri Lanka, visitar algunos de los parajes más maravillosos de nuestro planeta requieren ciertos trámites. A tales efectos, los visados, bajo ciertos requisitos, nos permiten acceder a dicha belleza. Y, por ello, nunca está de más saber qué necesitamos para solicitar nuestro visado al corazón de Ceilan.

Katya Cristales

miércoles 28, abril 2021 • 11:23 am

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Cuando el equipaje no está del todo listo

En el momento de organizar un viaje, un torrente de información atraviesa nuestro cerebro obligándonos a acelerar las prisas y, a causa del estrés, olvidar elementos de vital importancia para nuestra aventura. Por supuesto, en los cientos de listas que elaboramos a mano antes de cada travesía encontramos todo tipo de artículos. Desde ropa estacional, brújulas y teléfonos satélite –para los más aventureros– hasta mapas, guías gastronómicas y enológicas y prácticamente cualquier cosa. Sin embargo, y aun a pesar de los esfuerzos por salvaguardarnos de cualquier contratiempo, siempre existe el riesgo de pasar por alto algo realmente necesario.

Los visados de viaje son un olvidadizo documento mediante el que un país de destino nos permite visitar su territorio. Existentes por diversas y múltiples razones, si bien existen países donde podemos viajar sin problema bastándonos con nuestro pasaporte o, en el caso de Europa, nuestro documento de identidad, algunas naciones sí precisan de dicho papeleo para poder acceder a sus lindes. Por fortuna, poniendo solución a la necesidad, plataformas como www.Visaturismo.es nos facilitan adquirir nuestro visado de forma digital a través de Internet. Un factor contra el que ya no cabrán más excusas a la falta de tiempo para organizar nuestro viaje.

Visado a Sri Lanka


Como suele suceder, algunos de los lugares de destino más maravillosos y paradisíacos de nuestro bello mundo tienen algún impedimento. Es el caso de la mítica Sri Lanka, cuyo territorio es preciso caminar con un visado. En general, la mayoría de visados son necesarios por razones que remiten a la seguridad de un país, a algún tipo de acuerdo bilateral entre las naciones o cualquier otra razón debidamente argumentada. Asimismo, los visados por motivos turísticos admiten prórrogas para no frustrar nuestra estancia si consideramos alargarla. Sea como sea, cada país regula los motivos por los que precisa o no visado y Sri Lanka no es una excepción.

De hecho, existen tres categorías de visados para poder visitar Sri Lanka. Por una parte, encontramos el mencionado visado de turismo, cuyo trámite especifica que nuestra estancia obedece a cuestiones de placer y que seremos un turista más en su flujo anual. En otra instancia, y marcando las diferencias, encontramos también visados de tránsito o visados de negocios. Este último, necesario si la razón de nuestro viaje tiene que ver con nuestra labor profesional, dado que nuestra actitud y actividad en el país serán muy distintas a los hábitos de un turista estándar. Cuanto a las prórrogas, gozando ya de visados de 30, también podemos prorrogar nuestro visado hasta seis meses.

Asimismo, es preciso recordar que debemos rellenar el formulario del visado electrónico concienzudamente. Las autoridades del país de recepción donde se requiere de un visado acostumbran a revisar de arriba abajo nuestra solicitud de entrada, por lo que es evidentemente recomendable rellenar honestamente cada requisito. De lo contrario, podríamos encontrarnos con un problema que incluso podría llegar a comprometer nuestro viaje o provocar nuestra expulsión del territorio. Al fin y al cabo, no deja de ser un documento legal y, por ello, exige veracidad en su trámite. No sólo para facilitar la información a las autoridades, sino también para evitar problemas y contratiempos.

Antes del paraíso, el visado

Disfrutar de los fantásticos parajes y puntos de interés de Sri Lanka, desde la capital cultural de Sigiriya hasta la esencia sagrada de la roca Pidurangala o las cuevas milenarias de Dambulla, es todo un homenaje a los sentidos. Recorriendo su insondable y vasta naturaleza, acuñada por algunos de los templos más emotivos del planeta, los requisitos del visado para sri lanka pasan a un segundo plano, palideciendo cualquier organización previa a nuestro viaje a causa de ese estallido de belleza. Sin embargo, y antes de ceder al sobrecogimiento desde lo alto de las Tierras Altas o a la apreciación de la fauna en la Pigeon Island, es preciso tramitar dicho documento.

Como debidamente recuerda Visaturismo, e independientemente de si nuestro viaje es de placer o por negocios, necesitamos cubrir hasta tres requisitos exigidos por Sri Lanka para poder pisar su paraíso terrenal. Por una parte, un pasaporte válido por más de 6 meses hasta la fecha de nuestro ingreso. Además, una reserva del vuelo de retorno al país de origen o a un tercero que acredite cuándo dejaremos nuestro lugar de destino. Y, finalmente, en caso de no tratarse de un viaje por motivos laborales, aportar pruebas suficientes de solvencia y liquidez para nuestra estancia, entendiendo así que no delinquiremos ni causaremos problemas por escasez de fondos.

Solicitar, confirmar y ¡listo!

Asimismo, y recordando la necesidad de rellenar debidamente nuestro formulario de ingreso en el país, la ETA (Electronic Travel Authorization o visado electrónico) para Sri Lanka puede solicitarse cómodamente a través de su página oficial. Siendo recomendable realizar la solicitud con al menos una semana de antelación, basta con rellenar la solicitud ETA con nuestros datos personales, especificar nuestros motivos de viaje, realizar el correspondiente pago y esperar confirmación. Cuanto al pago, precisando que la cuantía se sitúa en torno a los 45 euros, añadiendo un recargo de 10 euros para los viajes de negocios.

Seguidos todos los pasos, ya podremos realizar nuestro viaje con total seguridad y legalidad a las maravillas ocultas de Sri Lanka. Uno de los estados asiáticos más fantásticos del mundo, acordonado por las aguas del océano Índico y acogiendo una cultura vibrantemente viva. Una prueba más de que, en algunos casos, los tesoros que esconde nuestro planeta siguen así gracias al control de sus visitantes. Un control necesario para preservar nuestro patrimonio natural y cultural de cuantas garras aguardan tras el telón de la belleza.