Editorial

lunes 12, abril 2021 • 12:00 am

Sociedades seguras, prósperas y democráticas La relación con EE.UU. ha sido vital durante décadas, y ahora se aprecia no solo el apoyo económico sino su respaldo a la democracia.

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Desde los años 60, con el lanzamiento de la “Alianza para el progreso”, Estados Unidos ha intentado apoyar el desarrollo de la región y reducir la pobreza endémica que sufre gran parte de nuestra población. Luego han surgido una serie de programas de cooperación bajo distintos nombres y enfoques que no son duraderos.

Estados Unidos ha sido el cooperante más constante para países como El Salvador. En las últimas décadas, planes como Alianza para la Prosperidad, políticas de desarrollo sostenible o los programas de la Cuenta del Milenio que financiaron importantes obras de infraestructura para el país, han sido las más visibles ayudas que hemos recibido.

El problema es que Estados Unidos cambia de enfoques en dependencia del gobierno que llega. Hay momentos que los gobernantes norteamericanos parecen muy interesados en apoyar la región y otros que parecen totalmente ajenos e incluso han sido capaces de insultar al país entero como lo hizo el expresidente Trump.

Estados Unidos no solo ha dado ayuda económica para el desarrollo pero durante décadas, con el pretexto del combate al comunismo no solía prestar atención a los abusos de las dictaduras militares. Ahora también demanda gobernabilidad democrática, Estado de Derecho y el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.  Y eso es sumamente importante.

La declaración del enviado especial del presidente Biden a la región de que Estados Unidos quiere sociedades seguras, prósperas y democráticas, donde los ciudadanos de la región puedan construir sus propias vidas con dignidad, es un objetivo claro que debe ser permanente y decidido.