Cada 25 de noviembre se leen mensajes y frases en las diferentes redes sociales, de cuentas institucionales nacionales e internacionales, como ciertos funcionarios y personajes de la vida política se esmeran por hacer el saludo fraterno a las mujeres en el día en el que se exige la erradicación de la violencia hacia ellas, no me cabe duda de que ya han leído en diferentes espacios el caso de las hermanas Mirabal y por qué se conmemora esa fecha, por lo que en este caso no hablaré de ello.

Opinión

¡Sigan en resistencia! En este país hay personajes acusados de agresiones sexuales a menores siguen llegando a los programas de opinión…

Bessy Ríos / Abogada y activista digital

jueves 26, noviembre 2020 • 12:00 am

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Cada 25 de noviembre se leen mensajes y frases en las diferentes redes sociales, de cuentas institucionales nacionales e internacionales, como ciertos funcionarios y personajes de la vida política se esmeran por hacer el saludo fraterno a las mujeres en el día en el que se exige la erradicación de la violencia hacia ellas, no me cabe duda de que ya han leído en diferentes espacios el caso de las hermanas Mirabal y por qué se conmemora esa fecha, por lo que en este caso no hablaré de ello.

Me parece importante que recordemos que esta fecha es más que frases hechas, discursos bonitos, imágenes que empoderan y sobre todo esta fecha no debe ser instrumentalizada por los funcionarios y partidos políticos, tomar el 25 de noviembre y llenarlo de felicitaciones cuando el sistema sigue siendo desigual, cuando la pobreza sigue teniendo rostro de mujer, cuando no se reconoce o se minimiza la violencia hacia las mujeres, cuando se naturaliza que personajes ligados a la política nacional utilizan sus espacios en las plataformas digitales para atacar a las mujeres que son candidatas o están en política o porque simplemente dan a conocer su opinión y las difaman, menosprecian, ridiculizan y azuzan a sus escuadrones digitales para mantener un ataque bajero y patán, se vuelve una completa hipocresía de la cual sinceramente no queremos saber.

Ya se ha dicho en otros artículos, que ser mujer es difícil, pero vivir en El Salvador es peor, en este país a diario te encuentras personajes que pululan en las aceras de la capital, en los pasillos de las oficinas y por supuesto en las redes sociales que sin dudarlo justifican cualquier ataque hacia las mujeres, con los argumentos más básicos que pueden existir, no solo relativizan la violencia, la explican, entienden y además quieren que sus “opiniones” se respeten, pero no mi estimado machirulo, la misoginia no es una opinión que deba respetarse, al contrario debe ser reconocido el contenido de odio de la misma y ser rechazada con contundencia.

Este país donde personajes acusados de agresiones sexuales a menores siguen llegando a los programas de opinión y se les permiten hablar de la “coyuntura política”, estos espacios permiten que estos agresores se sienten de manera impune ante la sociedad, les dan micrófono, también les dejan escribir columnas de opinión, van a la radio, bueno al final son estos programas los que dan una posición de honorabilidad para que viertan sus opiniones, es una vergüenza que los presentadores, locutores, editores y productores de estos espacios, prefieran tener a los agresores y les cierren la puerta a las mujeres, parece que en ciertos programas el requisito es ser hombre -por supuesto- pero además haber sido acusado de agresión sexual a menor o incapaz, incluso de violencia intrafamiliar y de ser posible -pero sin faltar- de expresiones de violencia hacia la mujer, para estar en el staff de analistas.

El Estado salvadoreño sigue en deuda con la mujeres, este país que ya ha sido llamado en un famoso reportaje “el paraíso de los violadores” donde la impunidad es alta sobre todo en los casos de violencia hacia las mujeres, la maquinaria del Estado se mueve como una rueda mohosa, sobre líneas del tren sin aceite, pero las personas que dirigen las instituciones llamadas a investigar, a cuidarnos o darnos justicia, solo sacan alegres comunicados, pero no los acompañan con números donde demuestren que han reducido los niveles de impunidad, este Estado que ha desmontado la poca protección que teníamos y que se había obtenido no gracias a los gobiernos pasados, sino a la lucha del movimiento de mujeres, programas como Ciudad Mujer, Unidad de Atención a Victimas, ISDEMU que poco a poco han perdido su protagonismo, lo que va dejando desprotegidas a las mujeres y no se ve en el horizonte que esto vaya a mejorar, este Estado necesita que nuestras mujeres se sigan organizando y sumando sus demandas personales para volverlas colectivas, que sigan saliendo para tomarse las calles, en pandemia con mascarilla, pero la mascarilla no nos tapa la boca, ni la furia, ni el grito… porque le podemos tener miedo a la enfermedad que nos azota, pero no le tenemos miedo al Estado, ni a los cuerpos uniformados, hace tiempo el movimiento salvadoreño de mujeres dejó de tener miedo y como dice la canción y le crecieron alas, sigan luchando compañeras, gritando, saltando, bailando, reclamando, sigan siendo incómodas feministas, sigan levantando su voz, porque las necesitamos a todas en resistencia.