El 24 de agosto de 2020, se emitió el acuerdo ejecutivo 295, delegando al vicepresidente de la República a coordinar el Estudio y Propuesta de Reformas a la Constitución, pudiendo nombrar a un equipo ad Hoc de profesionales en derecho.  El 23 de enero del presente año, se sostuvo una reunión con los mandos de la Fuerza Armada y militares retirados, invitados por el Equipo Ah Hoc, para conocer sus opiniones sobre posibles reformas a disposiciones constitucionales sobre la Fuerza Armada.  En los medios surgieron dos elementos que crearon un frenesí. El primero fue sobre el servicio militar obligatorio. Todavía, el 10 de febrero se publicó en un periódico que el vicepresidente expresó: “en ningún momento se dijo que el servicio militar obligatorio debía ser reactivado”.

Opinión

Servicio militar y rol político

Hugo E. Fonseca A. / Capitán de Navío y Abogado

lunes 15, febrero 2021 • 12:00 am

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El 24 de agosto de 2020, se emitió el acuerdo ejecutivo 295, delegando al vicepresidente de la República a coordinar el Estudio y Propuesta de Reformas a la Constitución, pudiendo nombrar a un equipo ad Hoc de profesionales en derecho.  El 23 de enero del presente año, se sostuvo una reunión con los mandos de la Fuerza Armada y militares retirados, invitados por el Equipo Ah Hoc, para conocer sus opiniones sobre posibles reformas a disposiciones constitucionales sobre la Fuerza Armada.  En los medios surgieron dos elementos que crearon un frenesí. El primero fue sobre el servicio militar obligatorio. Todavía, el 10 de febrero se publicó en un periódico que el vicepresidente expresó: “en ningún momento se dijo que el servicio militar obligatorio debía ser reactivado”.

El servicio militar obligatorio se estableció en la Constitución de 1939, art. 169 y por sorteo. En la Constitución de 1945, no se le llama servicio militar obligatorio, pero el art. 145 establece que cada pueblo contribuiría a la formación del Ejército, de manera proporcional a sus habitantes por sorteo. La Constitución de 1950, art. 113, vuelve a determinar que el servicio militar es obligatorio. En 1962 se estableció en el art. 113 y, en la Constitución de 1983, vigente, aparece en el art. 215.

La obligatoriedad del servicio militar en el país tiene 82 años constitucionalmente. Lo que sucede es que no se consuma, pues la cantidad de voluntarios deseosos de prestar su servicio es mayor a las plazas vacantes, conforme a la fijación de efectivos de la institución, art. 168, núm. 19º Cn. Existiendo una ley sobre el servicio militar y en su art. 6 regula los voluntarios. Por lo que hacer un espaviento sobre el servicio militar obligatorio después de 82 años de presencia constitucional, es baladí.

El segundo y más interesante fue el interés de proveer un rol político a la Fuerza Armada, por cohibir al gremio de actuar como ciudadano normal, por la misma naturaleza de la institución.  La Fuerza Armada es una institución permanente del Estado, emanada del mismo pacto social que estableció la Constitución, con el monopolio del poder bélico y de las armas, para la defensa de la soberanía del Estado, que reside en el pueblo y con ello el logro del bien común –art. 211, 212, 83 y 1 Cn.

La institución diseña y ejecuta la política de Defensa Nacional, que es política de Estado. Lo que si no puede ser jamás es realizar política partidista, ni ser instrumento de nadie, esto iría en contra de su naturaleza. Al tener la institución el monopolio bélico y de las armas, podría consecuentemente generar una intimidación natural. Pero es la garante de la soberanía del Estado y del titular de esta. Por ello debe ser apolítica, así el art. 82 prohíbe a los militares en servicio activo su afiliación partidaria, ni a optar a cargos de elección popular.

Ahora bien, antes de ser militar se es ciudadano. Y el derecho y deber de ejercer el sufragio es la normal y la máxima forma de actuar y expresar las simpatías o antipatías a los institutos políticos. Si se les coarta este derecho a los militares, se les violenta un derecho constitucional, por el simple hecho de portar el uniforme castrense. El militar es libre al momento de ejercer el sufragio. Por ende la institución armada debe de respetar dicho derecho, caso contrario se estaría violentando la apoliticidad de la Fuerza Armada, pues como institución apolítica debe respetar a sus miembros como ciudadanos, al elegir la propuesta que más les parezca. El ingreso voluntario y permanencia en cualquier nivel o condición en la Fuerza Armada conlleva la aceptación de restricciones y sometimientos naturales de la institución, y no para otros ciudadanos. Tales como no pertenecer a ningún instituto político, estar bajo la jurisdicción militar además de la común. Y ofrendar la vida defendiendo la soberanía del pueblo. Ninguna otra carrera, arte u oficio pide tanto.


Darle rol político, (partidista o individualista) a la Fuerza Armada es cambiarle toda su naturaleza, pero la ineptitud es insolente.