Editorial

jueves 11, febrero 2021 • 12:00 am

Sensatez y respeto a la institucionalidad El Salvador necesita una enorme inyección de sensatez, de encuentros, no de choques. de respeto mutuo, no de confrontación.

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Las aguas se agitan, la polarización política se calienta siempre en estas semanas previas a elecciones. Eso desborda el fanatismo de los simpatizantes, las expresiones altisonantes de los dirigentes políticos y desgraciadamente, hasta aparecen hechos de violencia relacionados a la campaña electoral.

En medio de toda esta coyuntura, algunos diputados de la Asamblea Legislativa han propuesto hasta evaluar la destitución  del presidente de la República, algo que el propio presidente del parlamento ha catalogado como “una petición para llamar la atención, como un acto propagandístico”.

Siempre es bueno recordar que El Salvador somos todos. Que esta nación tiene vida y futuro después de cada elección y que la vida nacional no debe girar en torno a una campaña electoral ni a los objetivos sectarios que cada partido político pueda tener.

Por eso es recomendable inyectarle sensatez al país, respeto a la institucionalidad democrática y procurar la estabilidad y la certidumbre del país. Cualquier acto irresponsable -venga de donde venga- que pase por encima de la institucionalidad democrática, no puede ser avalado ni promovido.

El Salvador necesita mirar hacia adelante y reconstruir su economía, su clima de negocios, para poder salir adelante de la crisis profunda que sufrimos. Pero todo eso debe hacerse respetando la democracia, la institucionalidad, los derechos humanos, el Estado de Derecho, las libertades fundamentales. Más allá del 28 de febrero, el país necesita mentes que piensen en el futuro del país con responsabilidad y mucha cordura. Cualquier acto imprudente e irreflexivo, de cualquiera de las partes, puede complicar y empeorar aún más la vida nacional.