Es muy común en nuestro medio referirse al Estado así a secas, sin apellidarlo. Pero, es necesario aclarar que existen diferentes tipo de Estado. ¿Cómo caracterizar diferentes tipos, sobre todo cuando hablamos de democratización o bien intentamos hacer un análisis comparativo entre países?

Opinión

Seguridad democrática y Estado de Derecho

Dr. Antonio Martinez-Uribe / Sociólogo Politólogo

martes 7, enero 2020 • 12:00 am

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Es muy común en nuestro medio referirse al Estado así a secas, sin apellidarlo. Pero, es necesario aclarar que existen diferentes tipo de Estado. ¿Cómo caracterizar diferentes tipos, sobre todo cuando hablamos de democratización o bien intentamos hacer un análisis comparativo entre países?

Norberto Bobbio (1909-2004), politólogo, clasificó tres diferentes tipos, observando un elemento clave, el papel del uso de la fuerza que hace cada Estado. En síntesis, el planteamiento esclarecedor de Bobbio es el siguiente: Entre más fuerza utiliza un Estado para gobernar, este se define como Estado despótico. Entre menos recurre al uso de la fuerza, ya que esta regulado  por la ley, se define como Estado de Derecho. O, es mucho más democrático, cuando recurre cada vez a menos uso de la fuerza, es el Estado Democrático de Derecho. No hay necesidad de apelar a la violencia estatal porque las instituciones funcionan con eficacia y eficiencia.

Propongo la siguiente tesis general:

El Estado como actor estratégico para la construcción de sociedad y nación.

Tesis I: La seguridad, centro de las políticas del Estado.

Tesis II: La seguridad como premisa básica para la viabilidad de un Estado de Derecho y la construcción de sociedad y nación democrática.


Tesis III: El Estado Democrático como actor estratégico para la construcción de sociedad y nación democrática.

Tesis IV: La seguridad democrática, centro del proceso de modernización del Estado de Derecho.

Esta parece que resulta ser una idea difícil de aceptar o comprender. El hecho de considerar inaceptable esta proposición se debe, en parte, a que la seguridad es comprendida generalmente como algo que se relaciona casi únicamente con cuerpos armados, organismos de espionaje-inteligencia. Esta percepción, que genera actitudes negativas, es un asunto que tiene que ver con el pasado. Es decir, la seguridad, que tiene o debe tener una connotación amplia se entiende dentro de un significado estrecho: seguridad policial y seguridad militar, que son solamente dos formas, quizás las más arcaicas, para comprender la fenomenología de la seguridad.

Formas de las más refractarias por tener en el centro de su filosofía y acción, el instrumento armado para persuadir, controlar, neutralizar, someter para gobernar. Se ha dicho que la gran diferencia entre la dictadura y la democracia es que la primera privilegia la fuerza, la coerción y la represión para consolidar su poder. Esto parece ser bastante evidente en primer lugar por nuestra propia historia. La democracia, no se distingue por gobernar privilegiendo fuerza, por el contrario, no busca someter a nadie, el poder se asienta en el consenso, el ejercicio de los deberes y derechos de la ciudadanía. En consecuencia, el uso de la fuerza debería ser descartada como recurso privilegiado para gobernar democráticamente.

De tal manera que cuando proponemos que la seguridad es o debe ser el centro de las políticas del estado, es porque estamos entendiéndola de una manera distinta. ¿Qué es la seguridad? El sociólogo Salustiano del Campo (88 años), explica: “situación de encontrarse a salvo, con defensa contra el azar. Normalmente se emplea este concepto refiriéndose a condiciones económicas. La seguridad social implica la certeza de haberse liberado de los peligros de la miseria, la vejez y el paro sin compensación”. (Diccionario de Ciencias Sociales. Salustiano del Campo y otros. UNESCO, Madrid 1976).

El concepto seguridad democrática fue elaborado en América Central y acordado por sus Jefes de Estado en 1995, por medio del Tratado Marco de Seguridad Democrática. Así es que se sostiene que la seguridad debe situarse en el centro de las políticas de un Estado de Derecho. Ergo: Fracasan las políticas de seguridad, fracasa el Estado.