La situación con mayor riesgo de transmisión del coronavirus (SARS-CoV-2) se produce cuando nos encontramos en un ambiente cerrado, con pobre ventilación, mucha gente sin cubrebocas, y por un tiempo prolongado (mayor de 15 minutos).  Restaurantes, bares, iglesias, discotecas, gimnasios, estadios son lugares donde el distanciamiento físico mayor de dos metros entre persona y persona, y el disminuir el tiempo de estancia, deben ser considerados.

Opinión

Se necesita un pueblo para criar un niño Las precauciones que tomamos en estos días de liberación de restricciones tienen que ser adecuadas al contexto y su magnitud de riesgo...

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo

lunes 7, septiembre 2020 • 12:00 am

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La situación con mayor riesgo de transmisión del coronavirus (SARS-CoV-2) se produce cuando nos encontramos en un ambiente cerrado, con pobre ventilación, mucha gente sin cubrebocas, y por un tiempo prolongado (mayor de 15 minutos).  Restaurantes, bares, iglesias, discotecas, gimnasios, estadios son lugares donde el distanciamiento físico mayor de dos metros entre persona y persona, y el disminuir el tiempo de estancia, deben ser considerados.

Estos son lugares que deben estar con medidas de cumplimiento estricto en los aforos del número de personas, ventilación adecuada, distanciamiento físico y limitación del tiempo de estancia.

Según un artículo publicado recientemente por la revista “British Medical Journal (BMJ por sus siglas en inglés)”, las reglas actuales sobre distanciamiento físico están basadas en estudios científicos antiguos, que necesitan actualizarse. El documento argumenta que la distribución de las partículas virales es afectada por diferentes factores, entre los cuales los más importantes serían: la física de las emisiones respiratorias (las gotas de saliva exhaladas dentro de una nube de aire caliente y húmedo), la ventilación, los patrones específicos del flujo del aire, tipo de actividad (hablar, gritar, cantar, estornudar, toser), la carga viral del emisor de la nube de aire, el tiempo de exposición, y la susceptibilidad del receptor.

Las reglas del distanciamiento deberían incluir todos estos factores de riesgo y no solo la distancia que las gotas de saliva son capaces de recorrer.

El riesgo de infección al coronavirus que yo asumo haciendo ejercicio en un gimnasio o al aire libre es abismalmente diferente (18.7 veces mayor riesgo de transmisión en gimnasio, según un estudio japones). Lugares cerrados es donde se han reportado los llamados eventos de súper transmisión (eventos donde una persona infectada transmite el virus a un gran número de susceptibles).

El 19 de febrero, en un evento religioso en la provincia de Daegu, Corea del Sur, una persona con el virus infectó a 104 personas que participaban en dicho evento. En mayo, un individuo de 29 años visitó varios bares y discotecas en Seúl, capital de Corea del Sur, infectando con el virus a 79 personas.


La epidemia de Nueva York, explotó cuando un abogado transmitió el virus durante una conferencia a por lo menos 20 personas que rápidamente se extendió a un grupo de más de 100 personas en un mismo día.

Durante los primeros días de marzo, en una reunión de la congregación religiosa Tablighi Jammat que tuvo lugar en la mezquita de Makaz en Delhi, capital de la India, resultó en más de 4,000 casos y 27 muertes ligadas a dicho evento. Lugares cerrados y con pobre ventilación, con mucha gente, cantando o gritando, juntos por períodos de tiempo prolongado. Tormenta perfecta para la transmisión del covid-19.

El riesgo de contagio no está solamente ligado a la distancia, sino también a los contextos. Por ello, es importante hacer un llamado de atención a las sociedades y gobiernos para que se contextualice la magnitud del riesgo, en aras de proteger no solo la salud de las personas sino también la salud de la economía. Las precauciones que tomamos en estos días de liberación de restricciones tienen que ser adecuadas al contexto y su magnitud de riesgo.

El distanciamiento físico debe de ser complementado con otras medidas de protección de acuerdo con el contexto donde nos encontremos. Pero no son solamente los bares donde tenemos que considerar estas medidas de precaución, sino incluso las reuniones familiares, las piñatas, los cumpleaños y similares.

Últimamente se ha estado produciendo evidencia, predominantemente en cultura latina, que una de las fuentes de infección más prevalente son las reuniones familiares. El mensaje que como individuo y sociedad debemos tener presente, hoy y mañana, es que la protección de nuestra salud, de nuestra familia y comunidad, es un esfuerzo de todos. Y como bien lo dice aquel proverbio africano: se necesita un pueblo para criar un niño.