Lejos de tuitear, postear o decir algo de la histórica jornada para nuestro país en los juegos Panamericanos de Lima 2019, considero que hoy sí es momento, después de llegar al borde de las lágrimas cada vez que repetía el vídeo donde cada atleta estaba en el podio y sonaba ese bonito himno, ese “Saludemos la patria orgullosos”. Todos con una emoción que no es de todos los días, bueno, siendo un tanto más precisos, desde aquella edición de Río en 2007 donde se logró el primer oro de nuestra historia.

Opinión

Salvadoreños de oro

Boris Henríquez / Lic. en Relaciones Internacionales

jueves 15, agosto 2019 • 12:00 am

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Lejos de tuitear, postear o decir algo de la histórica jornada para nuestro país en los juegos Panamericanos de Lima 2019, considero que hoy sí es momento, después de llegar al borde de las lágrimas cada vez que repetía el vídeo donde cada atleta estaba en el podio y sonaba ese bonito himno, ese “Saludemos la patria orgullosos”. Todos con una emoción que no es de todos los días, bueno, siendo un tanto más precisos, desde aquella edición de Río en 2007 donde se logró el primer oro de nuestra historia.

Y es que, analizando un poco más en seco, ¿se han fijado en las disciplinas que se obtuvieron medallas de oro? Fisicoculturismo y tiro con arco, rubros de alta exigencia donde hay que aplicar mucho esfuerzo, responsabilidad y sobre todo huevos. Y es que eso somos muchos salvadoreños, personas que con el sudor de su frente y mucho trabajo logra los resultados esperados.

Eran las seis y fichas de la tarde, zigzageaba el Beethoven, era mi carro un Corolla, el semáforo en rojo y un escote extraño de una doña me hicieron la parada. Sonaba en la radio un comentarista que lloraba de la emoción por las medallas logradas, le subí a la radio, mientras se asomaba un carro que se detuvo a mi lado, bajaron el vidrio y una señora algo distinguida empezó a abrir su boca, les puedo resumir que mi querida madre salió a bailar en reiteradas ocasiones, de esas bandeadas de respeto, muy salvadoreñas también, por cierto.

Al parecer el semáforo estaba en verde hacía unos momentos atrás…

Pasando el Beethoven, veía otro carro lanzar dos botellas de plástico por sus ventanas con un rótulo de “Cristo te ama” pegado en el bomper de atrás, y es que también eso somos. Somos una sociedad muy especial, dividida, egoísta que se enoja por todo y por nada. A veces somos los primeros en exigirle a los funcionarios o políticos ser referentes en su comportamiento y muchas veces somos nosotros también los que no somos referentes ni con nuestros vecinos.

¿Qué tal ciudadanos de oro? Ahora es probable que salgan muchos pidiendo más apoyo para nuestros atletas, y está súper bien, ¿quién no se enorgullece porque otros salvadoreños triunfen en ramas deportivas? ¿Quién no quiere mejores autoridades en todo nuestro sistema para promover el deporte? Pero, ¿será que nos alcanza?


Necesitamos vecinos, doctores, alumnos, profesores, buseros, tuiteros, emprendedores, acciones y locuras de oro, de esfuerzo, de trabajo en equipo, en fin, salvadoreños de oro, porque también, eso somos. Y no está mal sumarse en estos tres lujos de salvadoreños que nos dan las medallas de oro, por supuesto que deben de ser un referente para nuestro país, señores ¡Son tres medallas de oro en un día! Entiendo que a los que no son muy apasionados por el deporte lo vean cómo conseguir cualquier cosa. Pero el tema es que si te vas a sumar a estos oros, también sea como referentes de su entorno, bonito es tuitear y comentar o criticar los logros de los demás, siempre va a ser muy bonito, desde el sofá de su casa.

En ese semáforo, me di cuenta que eso somos, somos oro puro en un podio ante miles de espectadores donde suena nuestro himno y en la siguiente cuadra somos todo lo demás.

P.D: ¿No les suena salvadoreños de oro?