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Sacerdote guatemalteco fue absuelto de agredir a niña de seis años por falta de pruebas Niña cambió la versión que de forma anticipada había dicho en Cámara Gesel , durante el juicio.

Jaime López

lunes 9, noviembre 2020 • 6:54 pm

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El Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador absolvió este lunes al sacerdote de origen guatemalteco, José Venancio Boror Uz, enjuiciado por el delito de agresiones sexuales agravada continuada en perjuicio de una niña de seis años.

El religioso que se desempeñaba como párroco en la iglesia Nuestra Señora de Lourdes de San Salvador fue detenido en marzo de 2019 acusado de abusar de una menor, sin embargo en el juicio, la Fiscalía General de la República no probó los hechos que le atribuía.

Los fundamentos de prueba, como el testimonio de la víctima no fue persistente a lo largo del tiempo, ya que la víctima narró circunstancias contrarias a los hechos.

El juzgador estableció que la acusación presentada por la Fiscalía, era diferente a la declaración anticipada que rindió la menor. En dicha acusación “constaban hechos graves, de tocamientos en partes íntimas”, sin embargo en Cámara Gesell, la niña no habló de tocamientos en partes íntimas, como se argumentó al inicio”, señaló.

Así mismo se manejó que el sacerdote mostraba material pornográfico a la supuesta víctima, pero en la incautación de tres celulares, no se encontró nada que lo probara.


El juez contrastó el dicho de la niña con peritaje psicológico, peritaje psiquiátrico en donde se determinó que la víctima no tenía ningún tipo de afectación emocional, ni alguna circunstancia que estuvieran vinculadas a los supuestos hechos”, expresó un abogado defensor.

El juzgador recalcó que al sacerdote se le incautó una computadora, en la que se encontró material pornográfico con fecha posterior a su captura, es decir, ya no se encontraba en su poder, sin saber quién la manipuló.

No puedo dar por acreditado hechos, distintos a los acusados. No había congruencia en la identidad entre los elementos de prueba ”, dijo el juez.

En el juicio declararon como testigos de descargo, dos seminaristas, la secretaria de la Iglesia y personal del coro de la iglesia quienes argumentaron que previo a dar mal misa, el padre siempre se hacía acompañar de alguna persona de la iglesia.