Las personas somos seres ideológicos ya sea por necesidad, por conveniencia o por convicción y por ende somos, a través de nuestra forma de pensar y actuar, voluntaria o involuntariamente individuos políticos. En una sociedad democrática y en el marco de nuestros derechos universales somos libres de ser personas adheridas o no a los ideales o intenciones de un partido . Ser un ente ideológico y político por naturaleza social, en ningún momento implica que seamos seguidores, base o integrantes de un partido. La libertad de estar afiliado o seguir a un partido político es una decisión que individualmente tenemos los ciudadanos, al igual que la decisión de ser apartidarios. Nadie nos puede obligarnos a una ideología o a ser parte de un partido. Hacer política es más libre cuando no se tiene el sesgo de los partidos ni las ataduras de las ideologías.

Opinión

Rivales políticos sí, enemigos jamás

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 22, diciembre 2020 • 12:00 am

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Las personas somos seres ideológicos ya sea por necesidad, por conveniencia o por convicción y por ende somos, a través de nuestra forma de pensar y actuar, voluntaria o involuntariamente individuos políticos. En una sociedad democrática y en el marco de nuestros derechos universales somos libres de ser personas adheridas o no a los ideales o intenciones de un partido . Ser un ente ideológico y político por naturaleza social, en ningún momento implica que seamos seguidores, base o integrantes de un partido. La libertad de estar afiliado o seguir a un partido político es una decisión que individualmente tenemos los ciudadanos, al igual que la decisión de ser apartidarios. Nadie nos puede obligarnos a una ideología o a ser parte de un partido. Hacer política es más libre cuando no se tiene el sesgo de los partidos ni las ataduras de las ideologías.

En El Salvador los partidos, los políticos, los funcionarios opositores y los gobernantes oficiales están en campaña preelectoral de manera permanente y abusiva, violando cualquier ley o normativa ética. Uno escucha los discursos o las entrevistas que conceden a los medios de comunicación y de inmediato percibe que están atacado a los rivales partidarios. Los diputados y dirigentes partidarios de oposición critican al gobierno y estos últimos a los opositores. Viven perennemente acusándose sin aportar pruebas y manejando mentiras o verdades a medias. Hacen uso de tremendas peroratas para embaucar a sus seguidores o tratar de ganar adeptos. Literalmente con sus gritos y exabruptos  promueven la cultura del odio.

Todos los salvadoreños tenemos derechos ciudadanos constitucionales y universales y uno de ellos es tener nuestro propio criterio ideológico, por supuesto sin que nuestra forma de pensar conlleve a la realización de acciones o conductas que afecten a terceros. El derecho ajeno es la paz y por en consecuencia tener un derecho no es sinónimo de atentar contra el derecho de los demás. Yo tengo derecho a que me gusten las canciones rancheras, pero si a mi vecino no le gustan porque prefiera la música clásica, pues escucho las canciones con el volumen adecuado para no afectarlo. Cualquiera tiene el derecho de fumar, pero no a hacerlo en lugares donde obliga a fumar de manera involuntaria a quien no le gusta ese vicio.

En otras palabras, los salvadoreños pueden seguir al político que quieran o ser parte del partido que deseen, pero deben respetar a quienes piensen diferente a ellos o siguen a un partido diferente al suyo. Es lastimoso ver las redes sociales o cualquier medio como los seguidores de uno u otro partido despotrican contra sus adversarios políticos, ideológicos y partidarios, como que si estos fueron enemigos mortales.

Algunos no ven al rival como un adversario coyuntural, circunstancial o simplemente ideológico. Los ven como acérrimos enemigos y en ese sentido despotrican contra todo aquel que tiene una opinión diferente a la suya. En una misma ciudad, barrio, colonia, comunidad, mesón y hasta hogar, pueden haber vecinos o parientes con  diferentes posiciones ideológicas y partidarias. Mis hijos pueden pensar diferente a mí, ser apartidarios o seguir a un partido diferente. Tienen derecho a ser respetados, pero antes tienen la obligación de respetar.

Cuando se dan las elecciones afloran las rivalidades políticas y partidarios y eso es entendible, pero no hay razón para que surjan enemistades de toda la vida. Los políticos son electos y las cosas no suelen cambian significativamente. Una vez pasada las elecciones, la gente tiene que seguir trabajando para mantenerse y seguirá conviviendo con sus parientes, vecinos, compañeros de trabajo o estudio. En fin, al final los partidos, las elecciones, los funcionarios, los gobernantes y los políticos pasan y la mayoría de nosotros seguimos conviviendo con la misma gente y en el mismo lugar-


Desde luego que tenemos derecho a protestar (contra las cosas negativas como la corrupción en todos sus niveles), a exigir (que se cumplan nuestros derechos, a que haya transparencia y a que se acaba toda forma corruptiva), a pedir cambios (para mejorar nuestras condiciones de vida), a disentir (con políticos, gobernantes y cualquier funcionario)y a cumplir con nuestros deberes (pagar impuestos, respetar las leyes y asumir roles).

Recordemos que podemos ser rivales ideológicos, partidarios o políticos, pero seguimos siendo salvadoreños y debemos ser amigos para hacer fuerza juntos y exigirles obras y acciones a los funcionarios y el respeto de la Constitución. Dejemos que los políticos partidarios se odien entre ellos… Nosotros  vigilemos y exijamos transparencia. Mucha transparencia.