La semana anterior se conoció el informe del PNUD en su novena edición del Informe de Desarrollo Humano El Salvador 2018 (IDHES) denominado ¡Soy Joven! ¿Y ahora qué?, informe que contiene información valiosa y técnica que confirma muchas hipótesis y aproximaciones que las estadísticas nos orientan sobre aspectos de violencia, escolaridad, costos en salud, limitaciones, y otros aspecto relevantes.

Opinión

Rescatemos a la juventud

Ricardo Sosa / Criminólogo

lunes 24, septiembre 2018 • 12:00 am

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La semana anterior se conoció el informe del PNUD en su novena edición del Informe de Desarrollo Humano El Salvador 2018 (IDHES) denominado ¡Soy Joven! ¿Y ahora qué?, informe que contiene información valiosa y técnica que confirma muchas hipótesis y aproximaciones que las estadísticas nos orientan sobre aspectos de violencia, escolaridad, costos en salud, limitaciones, y otros aspecto relevantes.

El PNUD señala que los costos en salud rondan los $395.1 millones y el gasto institucional llegaría a los $433.3 millones; la violencia que sufrieron  los jóvenes en El Salvador durante el año 2017 costó entre $605 y $828.4 millones, que corresponden a servicios proporcionados en salud, atenciones psicológicas y  programas de prevención equivalentes a entre un 2.4% y un 3.3% del producto interno bruto-PIB del país.

Un dato adicional del informe del PNUD es que el gasto institucional asignado a la prevención y combate de la violencia sin distinción de edad costó en el año 2017 cerca de $709.2 millones, lo que representa un 2% del PIB, de esta cifra se estima que entre $209.9 y $433.3 millones se destinaron para la población joven.

Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en El Salvador son segmentos de la población que demandan atención desde que finalizó la guerra civil, pero el Estado salvadoreño abandonó o nunca tuvo presencia en el territorio, y ahora veintiséis años después de la finalización de la guerra tenemos un conflicto social y de violencia excepcional, por lo que no debería de extrañarnos lo que sucede con estos grupos poblacionales.

Agrego a las cifras del informe del PNUD, datos que son más lamentables que cualquier pérdida y gastos económicos, y es que el segmento de población entre los 15 y 29 años es el grupo poblacional que tiene mayor incidencia en muertes violentas (homicidios) y además este mismo grupo es el que está siendo privado de libertad (desaparecidos) relacionada al crimen organizado y pandillas en El Salvador. Estamos perdiendo una generación completa ante nuestros ojos, y los más grave es que ya nos acostumbramos a las cifras, y se ha naturalizando la violencia.

Las respuestas sugiero deben de ser con medidas excepcionales ante tal crisis social y de violencia, pero dentro de ellas hay una fundamental y es, comenzar a invertir en prevención desde la primera infancia, donde se forman hábitos, valores, principios, disciplina y el cerebro se está desarrollando plenamente para la edad adulta, no tratemos de seguir educando y corrigiendo a partir de los doce años, ya que el crimen organizado y las pandillas ya han tenido espacio para vender su propuesta y estilo de vida, aprovechando el ausentismo de los padres.


Por lo anterior es deseable que los padres de familia asumamos nuestro papel, y no pretendamos delegar en la escuela o en la iglesia nuestra responsabilidad, hay que dedicarle tiempo a nuestros hijos, platicar con ellos, escucharles sus sueños, anhelos, evacuar dudas, enseñarle a tratar la frustración, miedos, enojo, ayudarles a que crea en él o en ella, que tenga una adecuada autoestima, debemos apoyarles para que conozcan sus fortalezas y debilidades y como mejorar, darles espacio y apoyarles para la recreación como práctica de deportes, artes, danza, y otros que sean de su interés, fomentarles el hábito de la lectura, asesorarles para fomentar la disciplina y organización, fórmese el hábito diario de decirle cuanto lo ama y lo importante que es para usted, exprese ese amor por medio de besos y abrazos, celebre al máximo los cumpleaños, asista a todas las reuniones de la escuela, conozca y comparta con los amigos de sus hijos, impulse sus sueños e infúndanle el amor por nuestro amado país El Salvador.