El próximo 28 de febrero se estará jugando  la república versus la dictadura, el cumplimiento de la Constitución o la reforma espuria para controlar todo el poder, así también el uso racional de los recursos públicos o el despilfarro, esta en juego incluso los méritos o el nepotismo, la corrupción versus el combate a ella, la rendición de cuentas o el ocultamiento de gastos, el acceso a la información publica o el bloqueo a la información, la transparencia o el oscurantismo de cómo se han venido manejando los gastos de fondos reservados, del mismo modo está en peligro la vida del no nacido y la familia natural.

Opinión

República versus dictadura

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 24, febrero 2021 • 12:00 am

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El próximo 28 de febrero se estará jugando  la república versus la dictadura, el cumplimiento de la Constitución o la reforma espuria para controlar todo el poder, así también el uso racional de los recursos públicos o el despilfarro, esta en juego incluso los méritos o el nepotismo, la corrupción versus el combate a ella, la rendición de cuentas o el ocultamiento de gastos, el acceso a la información publica o el bloqueo a la información, la transparencia o el oscurantismo de cómo se han venido manejando los gastos de fondos reservados, del mismo modo está en peligro la vida del no nacido y la familia natural.

Así que los salvadoreños con capacidad de voto deben ser conscientes que el ejercicio del sufragio de forma sabia y razonada permitirá un balance en la próxima Asamblea Legislativa, para no entregar el poder a una sola persona. La historia nos ha dicho que el poder  sin frenos y contrapesos corrompe absolutamente, elimina todos los controles, encarcela a los opositores, aniquila todo vestigio de independencia de medios de  comunicación, y no existe otra verdad que la que viene del opresor o tirano que llega al poder, vasta es la experiencia en Latinoamérica sobre las dictaduras como para repetir esa nefasta situación en El Salvador.

No cabe duda que estamos frente a un gobernante (Nayib Bukele) que tiene aires de dictador y que sueña con el control absoluto, donde no haya nadie que le refute ni que le diga lo malo que hace, sino que desea que todos estén de acuerdo con sus acciones, siendo las piedras en el zapato,  los gastos superfluos, la corrupción, el nepotismo y la falta de rendición de cuentas, por ello anhela una Asamblea Legislativa, que se rinda a sus pies, y que escriba leyes en benéfico no del pueblo sufrido, sino a favor  del proyecto NI, para fortalecerlo, así como busca mantener una hegemonía paternalista en las FF.AA y la PNC.

Instituciones que lamentablemente se han prestado desde el 9F-2020, para apoyar los caprichos del presidente que a fuerza de fusil ha intentado doblegar a diputados, empresarios, periodistas y opositores, de modo que al tener un eventual triunfo en la Asamblea Legislativa, no solo se enseñorearan de todos, sino que impondrá leyes contrarias a la Constitución  y darán facultades vitalicias al presidente, en la que no se le pedirá ningún tipo de rendición de cuentas, al fin y al cabo una buena parte de los candidatos de NI, ya dijeron que su único afán de ser diputados es para apoyar al presidente, olvidando el mandato determinado en el Art 125 Cn, que los diputados representan al pueblo entero y no están ligados por ningún mandato imperativo ni orden presidencial.

En ese mismo orden de ideas el Art 86 Cn, dice que el poder público emana del pueblo,  los órganos del Gobierno lo ejercerán independientemente dentro de las respectivas atribuciones y competencias que establecen esta Constitución y las leyes. Las atribuciones de los órganos del Gobierno son indelegables, pero estos colaborarán entre sí en el ejercicio de las funciones públicas, de modo que la separación de poderes es vital para democracia.

Por esa razón es importante que salgamos a votar todos los salvadoreños convocados para ello, para vencer el odio, la división, la corrupción, el nepotismo, la ausencia de transparencia, la falta de rendición de cuentas.  Eligiendo rostros nuevos, sin pasado político, personas que tengan principios y valores,  pero también que   tengan el carácter firme para decir no, al sistema corrupto enquistado por décadas en el Estado, personas que sean capaces de no avergonzarse de llamarse cristianos y practicar los valores del Señor Jesucristo en publico, solo así se garantizara el derecho a la vida y a la familia natural.


Ese perfil de candidatos lo encontramos en Marvin Portillo, del PDC, una persona impoluta y de firmes convicciones cristianas en favor de la vida y de la familia natural, un defensor de la república, así también esta José Carlos Parada,   Sulen Ayala, Francisco Osorio, Dora Alicia Rivera, Vanessa Calderón, José Roberto Ugarte y el incansable defensor de la democracia Héctor Menjivar, en Vamos, encontramos a Julio Merino, Carlos Mena Guerra y Claudia Ortiz, en el PCN, al Coronel José Antonio Castillo y Mario Ponce, es decir que los que queremos vivir democráticamente, cuidar la vida y la familia natural, tenemos  estas opciones.