Demasiados salvadoreños mueren o resultan con severas lesiones por causa de accidentes de tránsito. En lo que va del año más de mil han muerto y una cantidad superior ha resultado lesionados en todo el país. Muchos de esos fallecidos y lesionados son peatones, pero también conductores, pasajeros y  motociclistas o sus acompañantes.

Opinión

Reformas a la Ley de Tránsito

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 22, junio 2021 • 12:00 am

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Demasiados salvadoreños mueren o resultan con severas lesiones por causa de accidentes de tránsito. En lo que va del año más de mil han muerto y una cantidad superior ha resultado lesionados en todo el país. Muchos de esos fallecidos y lesionados son peatones, pero también conductores, pasajeros y  motociclistas o sus acompañantes.

La actual Ley de Tránsito data desde 1996 cuando El Salvador contaba con un parque vehicular de un poco más de 400 mil. Hoy el parque vehicular ya supera los 1.3 millones de unidades, entre vehículos particulares, autobuses, microbuses y motocicletas, por lo que se hace necesario una revisión exhaustiva de dicha ley o simplemente una nueva legislación.

La semana pasada se conoció que hay una propuesta en la  Asamblea Legislativa para reformar dicha ley, lo que a mi me parece necesario, pues se requiere una legislación acorde a nuestra realidad actual, a efecto de reducir la cantidad de accidentes y muertes producto de esa situación.

Una reforma debe pasar por garantizar el buen estado de los vehículos, lo cual es obligación de cada propietario. Hay vehículos que son un atentado para las personas y el medio ambiente. Automotores que se quedan varados por desperfectos mecánicos en cualquier parte, que circulan con llantas en pésimas condiciones y que expelen humaredas que dañan el ecosistema y la salud poblacional. Basta con ir detrás de un autobús para comprobar la contaminación ambiental. Esas unidades no pasan por ningún control  de emanaciones, los cuales deberían ser periódicos y obligatorios.

Muchos accidentes se deben al mal estado de los vehículos, pero también a la falta de pericia de los conductores y sobre todo a la falta de conciencia vial. Hay quienes se distraen con facilidad sin entender que un auto en circulación se convierte en un arma al cual debemos manejar con mucha responsabilidad.

Las reformas deben contemplar endurecer los requisitos para extender las licencias de conducir, lo cual debe pasar por volver más rigorosos los avales de las escuelas de manejo y los exámenes para los aspirantes a conductores. Hay escuelas de manejo que cobran caro y que realizan exámenes inapropiados, tales como conducir una o dos cuadras en línea recta.  Las escuelas de manejo deben ser supervisadas y evaluadas  periódicamente para avalarla.


Se debe ser muy riguroso con las licencias para motociclistas. Son Más de 300 mil motocicletas que a diario circulan en todo el país y que en las horas picos están más expuestos a sufrir accidente a provocarlos. Miles de motociclistas carecen de licencia o han recibido una deficiente capacitación como conductores, ya sea porque aprendieron solos o porque les enseñaron personas no idóneas. Ellos no entienden que una motocicleta es un vehículo y que como tal deben circular en un carril, jamás en medio de dos carriles. Tampoco comprenden que los conductores de vehículos tienen áreas de visibilidad “ciegas”. Los motociclistas pueden avanzar entre dos carriles cuando hay un alto motivado por una señal o un semáforo Sin embargo muchos  se adelantan en donde les place y a veces producen accidentes con fatales consecuencias para ellos o sus acompañantes.

En cualquier lugar se ve a motociclistas sin cascos. Se conducen hasta tres personas en motocicletas, incluyendo niños desprotegidos. La Ley de Tránsito manda a que todo motociclista y su acompañante debe portar casco de protección, empero no especifica las características de dichos cascos, por lo que es fácil ver a estos conductores con cascos que no cumplen con su función, pero con ello se evitan una multa. Las reformas a la ley debe contemplar las especificaciones de dicho equipo de protección.

En cuanto a la falta de conciencia social, muchos hablan por teléfono o  usan las redes sociales mientras conducen, sin percatarse que sufrir un  accidente requiere de fracciones de segundos de distracción. Las reformas deben contemplar durísimas sanciones contra los conductores que se distraen mediante dispositivos informáticos. Sanciones que más allá de las multas impliquen la suspensión de las licencias  cuando se haga de manera reiterativa.

Las multas o sanciones deben ser más rigurosas cuando se trate de conductores del transporte público de pasajeros, pues su responsabilidad es mayor. Se debe reformar la Ley para endurecer las requisitos para estos conductores.

En cuanto a los conductores peligrosos o temerarios se debe incrementar el monto de las multas y si se pasa de cierta cantidad de alcohol en la sangre suspenderles por períodos la licencia y remitirlos a los tribunales. En definitiva, necesitamos una profunda reforma a la Ley de Tránsito. O una nueva ley.