Editorial

martes 16, marzo 2021 • 12:00 am

Reducir la pobreza debe ser una prioridad nacional La pandemia afectó la economía mundial y en El Salvador ha causado un fuerte impacto entre la población más vulnerable.

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Aun año del inicio de la pandemia de covid-19, el recuento del impacto económico de esta es significativo. Las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de que al menos cuatro de cada 10 salvadoreños quedaron en situación de pobreza en 2020 por la crisis económica y sanitaria generada por el coronavirus, nos debe poner en perspectiva que reducir la pobreza debe ser una prioridad nacional.

Y cuando se habla de prioridad nacional es la suma de esfuerzos de todo el país, gobierno, empresa privada, la sociedad entera. Para dimensionar el impacto del coronavirus, la CEPA estima que a nivel de crecimiento económico, la región perdió una década mientras que los niveles de pobreza alcanzados por la pandemia significan un retroceso de 12 a 20 años.

Hay que recordar que El Salvador se enfrentó en 2020 a la peor recesión económica registrada en los últimos 40 años, desde el conflicto armado, con una contracción estimada del -8.6 % de su Producto Interno Bruto (PIB, la producción de bienes y servicios). Esto se tradujo en mayor desempleo por el cierre de empresas, caída de ingresos y un mayor incremento en las personas que viven en situación de pobreza.

Por eso es vital enfrentar esta realidad con inteligencia, pensando en la necesidad de crear un clima de negocios que genere empleo, que genere certidumbre y por supuesto, mejore los ingresos de ese gran porcentaje de salvadoreños empobrecidos que necesitan opciones que no sean la delincuencia ni la migración. Es una enorme tarea para el gobierno pero también es el deber de toda la sociedad colaborar en este sentido.