Familiares y amigos despidieron con mucho dolor a la joven asesinada por su pareja. / DEM

Nacionales

Recuerdan a Jocelyn como una persona muy solidaria

Juan Carlos Vásquez

lunes 16, julio 2018 • 12:03 am

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Los restos de Jocelyn Milena Abarca Juárez, quien fue asesinada por su compañero de vida el pasado 4 de julio, fueron sepultados ayer en un cementerio privado de San Salvador, familiares y amigos resaltaron todas sus cualidades y hablaron de sus sueños que como profesional de la sicología tenía.

Un pariente de la víctima dijo que fueron 12 días de zozobra ante un caso impactante que ha causado un gran daño sicológico a la familia.

“Fueron 12 días de dolor y de angustia, de no dormir y a nosotros como familia se nos negó hasta el derecho de una vela, estamos con  el dolor”, dijo un familiar de Jocelyn.

Ella es recordada como una persona muy amigable y siempre se caracterizaba por tener una sonrisa para todos, “ella era una persona, así muy dadivosa y de igual manera no podía ver sufrimiento en otra persona porque ella la apoyaba en todo, era una buena niña, una niña ejemplar, ya se iba a graduar de sicología, dedicada a su trabajo, estudios, era una niña muy buena” resaltó un familiar.

En cuanto a la relación con su compañero de vida sus parientes manifestaron que nunca detectaron que tuvieran algún tipo de problema ya que era una persona muy reservada, solo hablaba de que sus sueños era triunfar y salir adelante.

“Ella ya lo había logrado, estaba a punto de culminar su carrera y se iba a dedicar a su profesión, nosotros como familia cristiana se lo dejamos todo a Dios, y creo que la justicia ya está haciendo de su parte”, agregó un familiar.


Sobre lo que esperan de este caso, los parientes dicen que le dejan las cosas a Dios, y que la justicia ya está haciendo su trabajo, destacaron la forma en que se investigó por parte de la Fiscalía.

Amigos, compañeros de trabajo y de e universidad, también se unieron a la familia y resaltaron el espíritu de servicio y calidad humana  Jocelyn Milena, una de las asistentes reflexionó sobre la necesidad de forjar los principios desde el hogar y no esperar que sean las escuelas y las universidades las que eduquen a las personas.