La política de mitigación económica  continuará durante los meses de Junio, Julio y Agosto del año 2020, en tres formas: compensación monetaria o con víveres a los trabajadores sin empleo, así como microempresarios que no pueden trabajar por la cuarentena; crédito a la micro, pequeña y mediana empresa que tenga limitaciones de financiamiento para reanudar su funcionamiento; aplicación y control de medidas preventivas  para que los trabajadores puedan reintegrarse a sus labores, sin poner en peligro su salud.

Opinión

Reactivación para el desarrollo de El Salvador

Santiago Ruiz Granadino / Economista

martes 5, mayo 2020 • 12:00 am

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La política de mitigación económica  continuará durante los meses de Junio, Julio y Agosto del año 2020, en tres formas: compensación monetaria o con víveres a los trabajadores sin empleo, así como microempresarios que no pueden trabajar por la cuarentena; crédito a la micro, pequeña y mediana empresa que tenga limitaciones de financiamiento para reanudar su funcionamiento; aplicación y control de medidas preventivas  para que los trabajadores puedan reintegrarse a sus labores, sin poner en peligro su salud.

El diseño de los proyectos de reactivación económica se está iniciando, tomando en cuenta que el período de creación de las condiciones para realizar las inversiones normalmente es de varios meses. En la definición y diseño de las políticas de reactivación económica debe tomar en cuenta lo siguiente: la capacidad productiva del país será inferior a la existente en el momento en que se inició la cuarentena, varias micro, pequeñas y medianas empresas ya no existirán por muerte del empresario (a), dificultades para obtener los bienes y  materias primas, falta de compradores por disminución del turismo interno y externo, falta de acceso a los compradores en lugares en donde la epidemia todavía no se hubiere controlado.

El principal problema de la reactivación económica será el cambio de patrones de comercio internacional, en donde los países que logren tener éxito en su reactivación serán los principales proveedores y compradores en los mercados internacionales.

Las posibilidades de reactivación económica estarán condicionadas por las limitaciones estructurales que han tenido prácticamente estancada a la economía salvadoreña durante los últimos 30 años. Estas limitaciones estructurales se han expresado en una baja productividad, consumismo de la población, déficit de la balanza comercial, atraso tecnológico, poca mano de obra calificada en nuevas tecnologías, preferencia del gran capital salvadoreño por invertir en otros países, concentración de la riqueza, baja carga tributaria, déficit fiscal, endeudamiento público, etc.

Las políticas de reactivación económica no sólo deben preocuparse por motivar y potenciar a los emprendedores y grandes inversionistas, sino también crear las condiciones para que esas inversiones sean factibles. La reactivación no sólo debe crear condiciones crediticias y facilitar los procesos de inversión, sino que impedir que las políticas imperantes en la economía internacional, la estrategia neoliberal de la gran empresa y el control territorial de las pandillas, obstaculicen el proceso de reactivación económica. Es necesario fortalecer políticas para disminuir el consumo de bienes suntuarios importados, promover exportaciones, lograr el control territorial por el Estado, crear condiciones para poder tener moneda propia, promover las innovaciones, formación de mano de obra calificada e incrementar los ingresos públicos. No se trata sólo de inversión en infraestructura que facilite la producción nacional, sino que también se necesitan cambios significativos en el ámbito arancelario, monetario, seguridad, tejido social, finanzas públicas, educación y salud.

Tomando en cuenta que la situación financiera del Estado es crítica debida al crecimiento de los gastos sanitarios para combatir la pandemia y de la mitigación económica; así como el hecho que el COVID-19 continuará afectando a la población salvadoreña por aproximadamente un año, con una tendencia decreciente; la estrategia de reactivación económica debe realizarse en tres etapas, dándole prioridad a la micro y pequeña empresa, así como diferenciando su aplicación en el territorio, de acuerdo al nivel de contagio que todavía tenga cada municipio.