La plataforma y estrategia del fascismo tropical latinoamericano acuartelado en el Foro de Sao Paulo y el llamado Socialismo del Siglo XXI, está en crisis, comienza a desesperarse, lo sabe el G2 cubano, lo sabe Raul Castro en la senectud de su vida y lo sabe su pupilo Díaz-Canel. También lo sabe Daniel Ortega y su tropa, más aún después del descalabro electoral en el que prácticamente se jugó su última carta para su ilegítima continuidad en el poder.

Opinión

¿Qué sigue en Nicaragua?

Ariel Montoya / Periodista y poeta nicaragüense @ariel_montoya

jueves 18, noviembre 2021 • 12:00 am

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La plataforma y estrategia del fascismo tropical latinoamericano acuartelado en el Foro de Sao Paulo y el llamado Socialismo del Siglo XXI, está en crisis, comienza a desesperarse, lo sabe el G2 cubano, lo sabe Raul Castro en la senectud de su vida y lo sabe su pupilo Díaz-Canel. También lo sabe Daniel Ortega y su tropa, más aún después del descalabro electoral en el que prácticamente se jugó su última carta para su ilegítima continuidad en el poder.

Esta ofuscado, perdió los estribos y desbocó, sin pensarlo, en esos arranques de furia como cuando supo aquella fría noche del 25 de febrero de 1990 que había sido derrotado por Violeta Chamorro en los comicios, cuenta la leyenda que hasta una puerta quebró de una patada, en su desatada inconformidad para saberse perdedor. Igual que ahora, para comprender que pronto su fin se acerca, justo cuando ahora  que el pueblo en primer lugar, el pueblo que esta dentro del pais, la comunidad en el exterior y la Comunidad Internacional,  como la aplicación de la Ley Renacer, piden con actitudes accionarias su pronta salida, y el enfrentamiento con la justicia para él, sus partidarios, incluyendo las elites de la Policía y el Ejército, y una buena plana mayor de sapos, testaferros y paramilitares señalados de crímenes, asesinatos y violaciones de todo tipo, como los testimonios de muchos reos políticos, que mucho tienen de verdad y que superan con creces la represión de la guardia somocista, por cierto muchas veces inflada por la imaginación literaria de los poetas, artistas, historiadores, todos ellos “cantores” de la fenecida revolución popular sandinista.

El Orteguismo está llegando a su fin, eso lo sabe todo el mundo, el asunto es cuándo y cómo, pero su desplome es inminente. Y más temprano que tarde. Pero tanto su máximo caudillo como su equipo saben que ya no pueden seguir viviendo de mentiras y patrañas. La inconformidad no solo viene del pueblo lastimado y lacerado, ni de las madres nicaragüenses a quienes, sí llamó hijos de perra a todos los reos políticos, y tomando en cuenta que Nicaragua entera es una cárcel, asi, ofensiva y vulgarmente les nombró con ese descalificativo a todas las madres nicaragüenses, moras y cristianas, Eso lo dijo al día siguiente de la farsa electoral de este 7 de noviembre.

Nicaragua es un pais rico pero empobrecido, jovial, alegre, ahora sometido a los caprichos irracionales de una mente enfermiza. Muy piadoso y temeroso de los valores y la fe religiosa, de la fe en Dios. Bajo el estandarte de este emotivo cosmos, la madre juega un papel preponderante en la familia, es el ser más preciado en torno al hogar, y, dado el acentuado machismo que la misma “revolucion” se encargó de incrementar con sus bravuconadas, es además la cabeza de familia, sobre todo en la economía doméstica y el cuido de los hijos, otras, muchísimas, son  madres solteras. Por eso el que Ortega se haya expresado así de la madre, esa hembra tenaz  reproductora de la especie humana pinolera, lo convierte además de lo que ya es sabidos por todos  de sus muertes y daños, en un ser repulsivo y repugnante incluso, pero en silencio, calladitas, ante las madres que giran a su alrededor.

Es hora pues de que el pueblo se prepare para esa última gran batalla de su salida, ya luego vendrá un proceso digno y complejo pero visible de un cambio de sistema en el que imperen la libertad y la democracia donde los culpables de tanto mal paguen sus malos pasos.  Acaso un pajarito venga a cantarle como lo hizo con Nicolas Maduro después de la muerte de Chavez. Acaso su hermano Humberto Ortega venga uno de estos días, como lo dijo meses atrás, a propiciar una “cohabitacion” ciudadana para que el pais no llegue al caos.  ¿Qué sigue?,  eso: la Libertad y la Democracia, ¡Vamos por ella!