El Programa Yo Cambio y los internos que lo conforman que a la fecha son más de 26,000 en diferentes etapas siguen dando que hablar en positivo, no solo por sus avances en sus tratamientos personalizados que tienen el seguimiento de cada equipo técnico criminológico de cada centro penitenciario al que pertenecen, sino por que cada día logran mayor reconocimiento de la población, instituciones y del sector privado.

Opinión

Programa YO Cambio en apoyo a la comunidad

Ricardo Sosa / Criminólogo

sábado 23, marzo 2019 • 12:00 am

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El Programa Yo Cambio y los internos que lo conforman que a la fecha son más de 26,000 en diferentes etapas siguen dando que hablar en positivo, no solo por sus avances en sus tratamientos personalizados que tienen el seguimiento de cada equipo técnico criminológico de cada centro penitenciario al que pertenecen, sino por que cada día logran mayor reconocimiento de la población, instituciones y del sector privado.

El martes 19 de marzo, en horas de la mañana, un incendio de grandes proporciones consumió el denominado Centro de Desarrollo Integral Sala Cuna Externa del Instituto Salvadoreño de la Niñez y Adolescencia-ISNA contiguo a la alcaldía de San Salvador, las maestras y colaboradoras lograron resguardar y evacuar a 121 niños en ochenta segundos, para minutos después trasladarlos a otro centro educativo ubicado a 150 metros de manera impecable, apegados a los protocolos de actuación, además de 30 adultos que resultaron ilesos.

En lo material, reinaba la desesperanza y un gran dolor por la pérdidas del incendio que destruyó las áreas que con tanto amor y cuidado las maestras y sus colaboradoras mantenían las instalaciones, pero aún con escombros, aparece la Dirección General de Centros Penales poniendo a disposición el excelente programa Yo Cambio y por medio de un convenio con el ISNA cien privados de libertad del Centro de Detención Menor La Esperanza  han sido desplegados y se unen a los trabajos de limpieza y reparación de dicho centro.

El color amarillo del uniforme del YO Cambio lucía impecable  aquella mañana de emprender manos a la obra, dotados de guantes, cascos, equipo de protección los internos arriesgando su integridad física comenzaron a remover los escombros, y en pocos minutos sus uniformes se volvieron negros al igual que sus rostros, pero en medio de aquellas cenizas se podían observar las sonrisas de los internos que hora tras hora limpiaban cuarto por cuarto, aula por aula para generar las condiciones para la restauración de aquellas instalaciones que ya extrañan las niñas y niños.

La sala  cuna del ISNA sufrió daños en la infraestructura ya que estaba construida principalmente de madera y lámina, los internos apoyan decididamente como parte del componente Apoyo a la Comunidad del Programa Yo Cambio, que busca servir de manera cercana a la población con acciones concretas por medio del trabajo de internos como parte de su rehabilitación. Se ha trabajado de la mano con diferentes entidades públicas donde internos ayudan con la restauración, mejoramiento y limpieza de instituciones y comunidades en otros proyectos. Estos esfuerzos forman parte del Sistema Penitenciario que cuenta con tres  granjas penitenciarias, dos centros de detención menor y en pocos días se estará inaugurando el tercer centro de detención menos en Izalco, donde privadas de libertad se unirán para realizar diferentes actividades enfocadas en ayuda comunitaria.

Con esta acción de los internos ahorrarán costos al ISNA, se iniciarán las tareas de reconstrucción más rápido, se dispone de mayor cantidad de horas hombre que permitirá finalizar antes de lo previsto, y se beneficiará a 157 niños y niñas que es la capacidad mensual de estas instalaciones que pronto brillarán con el aporte de los internos del programa Yo Cambio.


Estas acciones deben de terminar de convencer a los incrédulos y escépticos  que el Programa Yo Cambio no funciona, es mentira, y otras situaciones similares, ya sea por desconocimiento o por que no se cree que es posible reinsertar a los internos que ya han sido condenados y han pagado ya gran parte de su pena. El tratamiento y reinserción es posible y existe esperanza en El Salvador.