La Libertad. María Julia Romero, habitante de la colonia El Morral del Puerto de La Libertad, vota desde hace 68 años aproximadamente.

Política

Proceso electoral se vivió tranquilo en zona del Litoral

Astrid Mejía

lunes 4, febrero 2019 • 12:07 am

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María Julia Romero, de 88 años, habitante de la colonia El Morral del Puerto de La Libertad, no falló a la cita con las urnas para elegir al nuevo presidente de la República, pese a la distancia que tendría que recorrer para trasladarse hasta el centro de votación del Instituto Nacional del Puerto de La Libertad y a sus condiciones de salud.

Con problemas de vista y dificultades para oír y caminar, doña María Julia acudió al centro de votación apoyada en sus familiares y el soporte que le proporciona un bastón para no fallar a una cita que acostumbra desde que tenía unos 20 años, según recuerda.

“Yo empecé a votar ya cuando ya tenía mi primera hija, ya con la edad a uno se le olvida todo, pero tenía como 20 años”, manifiesta. “Yo soy de El Morral. Nos vinimos en uno de los microbuses que llegan hasta ahí y, aunque las canillas ya no nos dan, aquí estamos”, agregó.

Las altas temperaturas en el Puerto de La Libertad, que obligaron incluso a readecuar una Junta Receptora de Votos (JRV) en el centro de votación del Instituto Nacional, debido a la falta de aire acondicionado o ventilación en las aulas, hizo que otros ciudadanos optaran por mantenerse alejados del proceso electoral, recibiendo la brisa marina en el muelle.

“Votar no es para mí. Sea quien sea el que quede, siempre todo seguirá igual. Mejor me alejo de esos calorones y vengo a relajarme aquí”, difirió Juan Carlos Guzmán.

El panorama y el ambiente de tranquilidad en los centros votación fue el mismo en otras zonas de la carretera del Litoral como San Luis Talpa, La Paz; el complejo polideportivo del Puerto de La Libertad; y el Centro Escolar Cantón La Perla, La Libertad, donde no se registraron mayores inconvenientes, para el bienestar de los votantes como María Julia.


Quienes sí tuvieron más dificultades fueron las personas con discapacidad, como María Ayala, quien emitió su voto en el cantón La Perla, cuyo centro de votación no poseía rampas para que se trasladase sin inconvenientes hasta su JRV.