Hasta el día de hoy, nuestro país ha recibido 105,080 dosis de vacuna contra el COVID-19 (53,600 de AstraZeneca y 51,480 de Pfizer). Ante la grave crisis sanitaria en que el mundo y nuestro país se encuentra sumergido, no se trata sólo de embotellar las dosis, encontrar suficientes jeringuillas o transportar las vacunas a las temperaturas adecuadas. Los funcionarios de salud pública se plantean grandes cuestiones, como quién recibe las primeras dosis: ¿los trabajadores de primera línea o las poblaciones vulnerables?

Opinión

¿Priorizar la vacunación, decisión técnica o política? Si este ritmo continuase con similar magnitud, para llegar a vacunar a una población de 4.5 millones, que es la meta adjudicada por el ministerio de salud, se necesitarían 1,499 días, o sea 4 años.

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

viernes 26, marzo 2021 • 12:00 am

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Hasta el día de hoy, nuestro país ha recibido 105,080 dosis de vacuna contra el COVID-19 (53,600 de AstraZeneca y 51,480 de Pfizer). Ante la grave crisis sanitaria en que el mundo y nuestro país se encuentra sumergido, no se trata sólo de embotellar las dosis, encontrar suficientes jeringuillas o transportar las vacunas a las temperaturas adecuadas. Los funcionarios de salud pública se plantean grandes cuestiones, como quién recibe las primeras dosis: ¿los trabajadores de primera línea o las poblaciones vulnerables?

Según los expertos en este campo, la adaptación es clave para que funcione la gigantesca operación logística de un programa de vacunas contra el coronavirus. En una epidemia como la del coronavirus, los retos esenciales que toda vacuna debe de afrontar al inicio y cuando las cantidades de vacunas son limitadas, se relacionan con disminuir las tasas de contagio de la enfermedad y proteger el sistema de salud del colapso. Con una afluencia sin límite de vacunas, por supuesto que el objetivo cambia y se enfoca en vacunar al mayor número de personas posible en el menor tiempo posible. En este preciso momento, nuestra situación a nivel mundial es de limitado acceso a la vacuna.

Esta limitación por supuesto, es mayor en países pobres y pequeños, como El Salvador. Y el panorama para aumentar la provisión de vacunas, aun y con el mecanismo COVAX, no es positivo. La producción anual de Vacunas contra el COVID que el mundo necesita es de 9.5 billones de dosis, de acuerdo con el Global C-19 Vaccine Supply Chain & Manufacturing Summit, sin embargo, en la actualidad solamente se han producido 500 millones de dosis. Este aumento de la producción supondrá una enorme carga para los productores de los numerosos insumos necesarios para producir una vacuna y hacerla llegar a los brazos de millones de personas. Y los problemas de acceso a la vacuna no solo tienen que ver con su producción sino también con su distribución equitativa, que como hemos visto hasta el momento, esta distribución se inclina hacia los países ricos, en detrimento de aquellos con recursos financieros limitados. Aun y con un mecanismo como el COVAX, que trata de combatir esta inequidad, su poder es limitado.

Con un futuro gris para el acceso a las vacunas, en el corto tiempo por lo menos, países como el nuestro necesariamente deberían tener una política de distribución de vacunas inteligente y realista. El Salvador ha estado recibiendo un estimado de 3,002 dosis de vacunas por día. Si este ritmo continuase con similar magnitud, para llegar a vacunar a una población de 4.5 millones, que es la meta adjudicada por el ministerio de salud, se necesitarían 1,499 días, o sea 4 años. Durante este periodo de tiempo, el país seria testigo del fallecimiento de 7,960 salvadoreños más, si la proyección de fallecimientos se mantiene como hasta el momento.

Más de 7 mil familias perderían a un ser querido y cercano. La mayoría de estos fallecimientos se producirían en las personas mayores de 60 años y/o con alguna enfermedad crónica como diabetes, obesidad, hipertensión arterial y otras. Otro grupo que sería seriamente afectado serian los trabajadores de salud de primera línea, tanto públicos como privados. Decidir quiénes serían los primeros en ser vacunados contra el Covid-19 siempre será una tarea de gran dificultad. ¿Cómo se puede comparar la vulnerabilidad de una persona con la de otra? Y, ¿cómo pueden las sociedades empezar a funcionar de nuevo si grandes grupos de trabajadores permanecen sin vacunar y, por tanto, en riesgo de enfermar gravemente si contraen el virus?

Las poblaciones prioritarias para vacuna son diferentes en cada país. En Irlanda, ancianos y trabajadores de salud, en Francia, choferes y taxistas, en Indonesia, trabajadores sanitarios y trabajadores de la administración pública. Las prioridades cambian de acuerdo con la lectura epidemiológica de cada país. El objetivo es proteger a las poblaciones con riesgo de muerte y enfermedad severa y proteger el sistema de salud. Nuestro país ha priorizado a los trabajadores de salud del sector público, policías y ejercito, y bomberos. Seria un lujo, el que el ministerio de salud nos explicara el razonamiento técnico para esta decisión.