Un dato interesante sobre las huellas (profundas y dolorosas) que en nuestra historia dejó la guerrilla salvadoreña, ese nombre que a tantos nos causó terror, angustia, rabia: el Frente Militar de Liberación Nacional “Farabundo Martí” (así es como se llamaba antes de entrar a la vida civil), se pueden resumir con lo siguiente: en relación a la muerte del empresario arrocero don Mario Sol Bang, señalaban en una reseña de su enriquecedora vida que: “siendo un precursor en su ramo de arroceras por inundación, importó la primera maquinaria de la región para esa modalidad de cultivo, así como también creó el laboratorio para mejoramiento de las semillas, los bancos de las mismas, lo cual no solo satisfacía la demanda doméstica, sino que lo convirtió en uno de los principales exportadores…pero todo eso lo destruyó la guerrilla”.

Opinión

¿Por qué fracasó la exguerrilla en las elecciones?

Carlos Alvarenga Arias / Abogado @CarlosEAlvaren

miércoles 21, abril 2021 • 12:00 am

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Un dato interesante sobre las huellas (profundas y dolorosas) que en nuestra historia dejó la guerrilla salvadoreña, ese nombre que a tantos nos causó terror, angustia, rabia: el Frente Militar de Liberación Nacional “Farabundo Martí” (así es como se llamaba antes de entrar a la vida civil), se pueden resumir con lo siguiente: en relación a la muerte del empresario arrocero don Mario Sol Bang, señalaban en una reseña de su enriquecedora vida que: “siendo un precursor en su ramo de arroceras por inundación, importó la primera maquinaria de la región para esa modalidad de cultivo, así como también creó el laboratorio para mejoramiento de las semillas, los bancos de las mismas, lo cual no solo satisfacía la demanda doméstica, sino que lo convirtió en uno de los principales exportadores…pero todo eso lo destruyó la guerrilla”.

Los farabundistas, fieles a su adoctrinamiento, se tragaron toda la basura comunista sin masticar, y se llenaron de armas proporcionadas por la nefasta potencia extranjera cual fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, canalizadas por medio de sus naciones sumisas, Cuba y Nicaragua; y rebalsaron sus mentes de odio, desprecio y “animus necandi”, y con esa terrible mezcla de doctrina, armas y odio, causaron muerte y destrucción sin ton ni son.

Todo eso quedó en la mente de la gente siempre. La mayoría nunca los quiso y ganaron su primer período presidencial más por los errores de ARENA que por méritos propios.

De hecho, las izquierdas evolucionaron en el mundo, pero el FMLN no.

Vietnam es una bofetada para todo comunista. Es una potencia cafetalera mundial en la que abunda la inversión extranjera, norteamericana, entre otras, la inversión e iniciativa privada.

En el otro extremo, pero siempre en la misma línea, Daniel Ortega, quien ahora es un potentado millonario, dobló la hoja en que tenía escritos sus principios y la saca solo para repetir el mismo discurso y adormecer a la gente; se inventó unos nuevos, que no los confiesa, pero son evidentes, y ahora es lo que es: un dictador millonario y perpetrado en el poder, violador de todas las leyes que juró defender, y destructor del sistema democrático. Es, en sí, un Putincito. Daniel Ortega les hace un guiño a la exguerrilla: “No sean estúpidos, abandonen ese discursito”, pero no le hicieron caso. Hasta Fidel Castro le dijo a Hugo Chávez: “Esta vaina ya no va más, es inaplicable, hay que pensar diferente”.


Lo bueno es que al actuar como lo que son, los exguerrilleros nos mostraron lo que es su naturaleza: no odiaban a los ricos, les tenían envidia, querían vivir como ellos. No tenían planes para desarrollar al país, solo caer encima a lo que pudieran y regalar mucho, sobre todo lo ajeno.

Medardo Gonzáles y Eugenio Chicas, hace dos o tres semanas elucubraban en sendas entrevistas las razones del fracaso del FMLN, esas siglas que antes daban tanto miedo y ahora causan risa, (Fuimos Malos Locos y Necios), e inventaban, con esa prestidigitación mental, con esos malabarismos circenses de los políticos de medio pelo, razones y excusas del porqué habían perdido.

No se den casaca, perdieron por la incongruencia entre todo lo que profesaban y lo que en la realidad hicieron; por no tener un plan inteligente para paliar la pobreza, combatir la delincuencia, generar fuentes de ingresos, invertirlos en un nuevo modelo de educación enfatizado en la tecnología y no en viejos métodos absurdos y vetustos. No hubo un tan solo rubro, área o campo en el cual El Salvador haya tenido significativos avances en su década de gobierno.

Finalmente, la riqueza descarada del fugitivo Sigfrido Reyes, de los relacionados a Alba Petróleos que se suponía sería para ayudar a los pobres, más el maridaje promiscuo con ARENA, fueron las motivaciones más grandes para que la gente les mostrara todo su desprecio en las urnas, el cual, a mi juicio, lo tienen bien merecido.

Esas son las razones, no hay más, no busquen otras.

Cambien de color, de letras, de slogan, saquen las caras, ¡todas!, que estén, aunque sea de lejos, relacionadas con los dos gobiernos tristes y decepcionantes que ejercieron. Su futuro, si no, será el del PDC.