En el primer artículo sobre este tema, publicado en este periódico el 8 de febrero de este año, mencionaba algunas de las principales causas de mortalidad de las empresas emprendedoras. Las causas por las cuales fracasan algunos emprendimientos, se pueden atribuir a las propias características personales, vale decir, estilos gerenciales de los emprendedores.

Opinión

¿Por qué fracasan algunos emprendedores?

José Antonio Basagoitia / Economista

jueves 20, febrero 2020 • 12:00 am

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En el primer artículo sobre este tema, publicado en este periódico el 8 de febrero de este año, mencionaba algunas de las principales causas de mortalidad de las empresas emprendedoras. Las causas por las cuales fracasan algunos emprendimientos, se pueden atribuir a las propias características personales, vale decir, estilos gerenciales de los emprendedores.

El emprendedor es, esencialmente, un creador innato. Muy semejante a quien posee un espíritu artístico. Es imposible enseñarle a alguien que no tiene creatividad, a ser creativo, aunque sí se puede acrecentar y ordenar ese don, a través de la educación y capacitación.

Las diferentes teorías y estudios sobre los estilos gerenciales, han encontrado que las personas con espíritu creativo, son normalmente, con poca inclinación a ser metódicos, ordenados y disciplinados. Son características de estilos gerenciales contrapuestas. De igual manera, aquellas personas habituadas y que han sido entrenadas para trabajar con método, orden, disciplina, por ejemplo, los profesionales en contaduría, -que es un estilo o forma de conducta que puede aprenderse- tienen, por regla general menores niveles de creatividad. Recuerdo que leí hace muchos años, un reportaje hecho al artista Salvador Dalí, el entrevistador le preguntó qué cómo planificaba sus obras, a lo que Dalí respondió: “Yo pinto lo que salga”. Creatividad y estructura es difícil encontrarlas juntas en un individuo.

Esa contraposición de estilos o formas de actuar en sus entornos de trabajo, ha sido estudiada como una causa principal para que algunos emprendimientos fracasen: falta de ordenamiento, poca disciplina en el manejo de sus cuentas, lo que puede ocasionar que las empresas nuevas, sin importar su tamaño, tengan corta vida.

Es importante recordar que muchos autores al abordar temas sobre los estilos gerenciales, se aseguraba que un “gerente perfecto” era quien tenía esos cuatro estilos o categorías, en proporciones similares. La práctica ha enseñado que no es cierto. Los humanos nos caracterizamos por tener estilos de relación laboral concentrados en una categoría, pero probablemente, deficiente en otra u otras. Así, una persona con fuerte estilo productor, muy raramente será integrador.

Una de las recomendaciones que se derivan de esas categorizaciones, es que cuando una persona es emprendedora, tendrá muchas más probabilidades de éxito si en su actividad económica, mantiene el orden, el control, la disciplina; pero, debido al antagonismo de estilos, si no tiene un buen desarrollo como organizador, es probable que no tenga todo el éxito que se podría esperar.


Las recomendaciones de los investigadores, para asegurar que el emprendimiento sea exitoso, están relacionadas con los siguientes factores:

1) Conocer el negocio. Si va a iniciar una empresa, un gran porcentaje de éxito proviene si el emprendedor conoce bien la actividad: por ejemplo, alguien que ha tenido experiencia en panadería, tendrá más probabilidad de éxito en esa actividad, que en otro negocio.

2) Conocer los costos. El conocimiento de la producción debe estar aparejado al conocimiento de los costos de producción y/o venta de los productos.

3) Conocer el mercado. Deberá asegurarse de que el mercado pueda absorber lo que vende, tanto en lo cualitativo como en las cantidades a ser ofrecidas Es recomendable iniciar con una exploración inicial del mercado para evaluar amenazas y oportunidades.

4) Establecer un plan. El plan de negocio es una herramienta fundamental para el emprendedor, allí se deben consignar las proyecciones de venta, costos, utilidades esperadas, así como -principalmente- todos los recursos necesarios para iniciar el negocio.

Volviendo a los estilos gerenciales, el emprendedor deberá apoyarse en una persona que establezca el orden en su negocio, para garantizar el éxito de su gestión.