Habitantes del barrio San Antonio, en Nejapa, se vieron afectados por el alud que descendió por la quebrada.

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“Por el techo nos sacaron” Sobrevivientes de la tragedia de Nejapa relatan los momentos de mayor preocupación cuando ocurrió el deslave el viernes pasado.

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martes 3, noviembre 2020 • 4:15 am

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En cuestión de minutos, Santiago Álvarez Urquilla y Julia Dolores Rivas quedaron atrapados en la casa donde residían por el alud de lodo y piedras que impactó al barrio San Antonio, en Nejapa, que también arrasó con sus pertenencias materiales. La noche del viernes y madrugada del sábado 31 de octubre fueron las horas más duras de la tragedia en el municipio.

Álvarez relata que con apoyo de los vecinos, lograron salir por un agujero por el techo de su vivienda. “La casa se inundó. Pero gracias a Dios, nos alcanzaron a sacar por el techo”, comentó. Dolores recuerda los gritos de los vecinos que les indicaban que salieran de la casa; pero las puertas ya no eran accesibles. El corredor interior quedó completamente destruido y el vehículo que utilizaba para trabajar fue arrastrado por el deslave.

Desde hace 45 años reside en el barrio San Antonio y no recuerda que hubiese ocurrido un evento semejante. “Es que ahí fue el desemboque de todo eso, puro lodo, de piedras y árboles y todo. Yo vi cuando venía la repunta, yo le estaba hablando a él, eran como a las 11:30 y yo va de gritarle a él que se despertara y que viera el montón de agua que se llevaba mi carro”, dijo Rivas.

María Magdalena Flores también perdió su vivienda y el vivero que tenía en esta, el cual era su fuente de ingreso. Cuenta que quedó soterrada con el lodo a la altura del pecho por más de dos horas. “Yo le digo que batallé con la muerte ahí, quedé soterrada adentro de la casa. De ahí todo se lo llevó, todo el corredor de la casa”, dijo.

“Llegaron los vecinos y empezaron a destrabar la lámina y él a poner una escalera, de lo contrario a saber cómo hubiéramos salido”. Julia Dolores Rivas, damnificada

La alcaldía de Nejapa habilitó el Centro Escolar Dr. José Matías Delgado como centro de acopio.

Temor al covid-19.

Los tres sobrevivientes comparten como habitación temporal un aula del Centro Escolar Dr. José Matías Delgado, que fue habilitado por la alcaldía de Nejapa como albergue. Aunque de momento son los únicos que permanecen en el lugar, temen que queden excluidos de la ayuda que se canalice a través del Gobierno central, ya que la mayoría de damnificados se encuentran en el otro albergue del Centro Escolar Aldea de Mercedes.

“Queremos evitar la enfermedad del covid-19”, dijo Rivas, quien asegura que en el marco de la pandemia han procurado mantener las medidas de prevención, como el distanciamiento físico.

Doña Magdalena, por su parte, teme que le afecte la aglomeración y se descompensen sus niveles de glucosa, pues tiene diabetes. “Ahí un ratito fui y me dio un bajón”, añadió.

Mientras ellos relataban su historia, llegó María de la Cruz Portillo, una comerciante que decidió donarles las calzonetas que llevaba, como una manera de apoyar con lo que pudo a quienes lo han perdido todo en esta tragedia.

“A la casa ni entrar se puede ahorita. Acabo de venir de allá y solamente la entrada es por donde nos sacaron, por el techo. Da no sé qué ver el lodazal”. Santiago Álvarez Urquilla, damnificado

Centro de acopio.

El centro Escolar Dr. José Matías Delgado se estableció como centro de acopio en vista que la mayoría de personas albergadas estén en el centro Escolar Aldea de Mercedes. “Acá a veces lo que se hace es que se recibe y de una vez se envía al otro albergue para que ellos entreguen directamente las ayudas en ese albergue. O si no, se envían directamente a las comunidades afectadas, que en este caso son el barrio San Antonio, cantón El Salitre, cantón El Castaño, Angelitos 1 y 2, que son las zonas afectadas y de alguna forma han quedado incomunicadas o se les ha visto afectado su suministro de agua”, dijo Samuel Valle, encargado del centro.

“El agua sí va a ser una necesidad que vamos a tener por varios días porque en la zona del deslave había un tanque y el deslave dañó las tuberías”. Samuel Valle, encargado del Centro de acopio

El agua potable del centro se abastece por medio de pipas de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), aunque se prevé que aumente la necesidad del recurso hídrico en las comunidades porque en la zona del deslave había un tanque de captación de agua potable que resultó dañado al igual que las tuberías.