Desde 2020, El Salvador enfrenta riesgos de inseguridad alimentaria por la pandemia del covid-19 y las emergencias climáticas. /Cortesía PMA

Economía

PMA: el 10 % de la población salvadoreña sufre crisis alimentaria El Programa Mundial de Alimentos advirtió que 600,000 salvadoreños sufren una crisis alimentaria por la emergencia sanitaria y los fenómenos climáticos.

Uveli Alemán

sábado 16, octubre 2021 • 5:30 am

Compartir

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que el 10 % de la población de El Salvador se enfrentará a una crisis alimentaria entre los meses de septiembre de 2021 y febrero de 2022.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, celebrado este 16 de octubre, el PMA señaló que a nivel mundial hay un aumento exponencial del hambre debido a tres factores: la crisis económica derivada de la pandemia del covid-19, los fenómenos meteorológicos extremos, y las situación de conflictos.

“El Salvador enfrenta los primeros dos” desde 2020, señaló el PMA en un comunicado, en el que destacó que los próximos cuatro meses alrededor de 600,000 personas (el 10 % de la población) estarán en crisis alimentaria.

El PMA, al ser parte de la red de Naciones Unidas, utiliza la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), una serie de protocolos y herramientas para determinar la inseguridad alimentaria crónica y aguda en los países que permite identificar adónde asignar recursos, a quiénes y por cuánto tiempo.

La seguridad alimentaria, consiste en que toda la población salvadoreña cuente con alimentos de calidad y en cantidad de forma oportuna, esto involucra a todos los sectores. Tenemos que trabajar juntos para lograr sistemas alimentarios sostenibles”.
Riaz Lodhi
Representante del WFP en El Salvador

En El Salvador, la inseguridad alimentaria aumentó debido a la pandemia del covid-19 que obligó a establecer esquemas de confinamiento. En los primeros meses del encierro, varios salvadoreños salían a las calles con banderas blancas para solicitar alimentos pues no tenían recursos para costear la canasta básica, pese a que el Gobierno entregó paquetes alimenticios.


Citando estadísticas oficiales del Gobierno, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico (Fusades) destacó en su último informe de coyuntura social que entre 2019 y 2020 la inseguridad alimentaria aumentó un punto porcentual pasar del 16 % de la población a representar el 17 %.

El tanque de pensamiento señaló que la pérdida del empleo, los desastres naturales y el incremento en el costo de los alimentos fueron determinantes en la crisis, que afecta sobre todo a la población que depende de actividades agrícolas.

El PMA recordó que El Salvador a través de socios llevan asistencia alimentaria a las personas con riesgo de no poder comprar sus alimentos. Su más reciente alianza fue con Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que destinará $7 millones para apoyar a 60,000 salvadoreños afectados por la pandemia y las emergencias climáticas.

La agencia de Naciones Unidas señaló que promueve sistemas alimentarios sostenibles, resilientes e inclusivos en El Salvador para responder a los desafíos actuales que afectan la alimentación y la nutrición./PMA

“El mundo no está preparado para aumento” de hambre.

David Beasley, director ejecutivo del PMA, advirtió que el mundo se enfrentará a un aumento del hambre si no se toman con “urgencia” acciones globales para que las comunidades se adapten a los choques generados por las tensiones climáticas.

La mayoría de las comunidades vulnerables dependen de la agricultura, la pesca y la ganadería debido a que se llevan la peor parte cuando ocurren fenómenos climáticos como sequías o tormentas.

La crisis climática tiene el potencial de abrumar a la humanidad. El mundo no está preparado para un aumento sin precedentes del hambre que veremos si no invertimos en programas que ayuden a las comunidades vulnerables a adaptarse y hacerse resilientes a nuestro clima cambiante”.
David Beasley
Director ejecutivo del PMA

En ese contexto, el PMA urgió a los líderes mundiales a que reconozcan “el estrecho vínculo que hay entre el hambre y la crisis climática”.

Las economías además se enfrentan a un alza en el precio de los alimentos debido a la crisis logística que pone en riesgo tanto la recuperación como los sistemas alimentarios.