El principal contrapeso en contra de los verdaderos procesos de democratización son aquellos actores con capacidad de disputar el poder a las instituciones formales, algunos los llaman poderes ocultos, invisibles, son los “poderes facticos”.

Opinión

Pesos y contrapesos No se debe decir que ya vivimos en democracia sino en proceso de democratización que debería irse renovando y perfeccionando siempre.

Antonio Martínez-Uribe / Sociólogo Politólogo @alfonso76657962

miércoles 31, marzo 2021 • 12:00 am

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El principal contrapeso en contra de los verdaderos procesos de democratización son aquellos actores con capacidad de disputar el poder a las instituciones formales, algunos los llaman poderes ocultos, invisibles, son los “poderes facticos”.

Y si estamos de acuerdo en esto de los “pesos y contrapesos”, deberíamos reconocer que el principal peso para una democracia, para hacerle contrapeso a los poderes facticos es la acción popular. Contra los conspiradores, que operan fuera de las reglas del juego establecidas por el régimen legal desde la obscuridad, fuera de las “instituciones”, el Estado de Derecho.

En las instituciones hasta ahora quienes han actuado son tecnócratas. Esos poderes no dan la cara en los medios de comunicación, no los entrevistan, no escriben, excepto en algunos momentos, cuando lo creen conveniente.

¿Cómo se evalúa una democracia?  ¿Porque se dice que un país es más democrático que otro? Hay muchas diferencias en este sentido, pero el valor fundamental es la de organizar y practicar elecciones verdaderamente limpias y libres respetando total y absolutamente la voluntad popular.

La democracia es un fenómeno en constante movimiento y evolución, no es algo estancado, es un proceso conflictivo, porque en la medida que el proceso de democratización progresa también constatar que este va en contra de privilegios de grupos de poder. Implica ir fortaleciendo el peso del poder popular.

No se debe decir que ya vivimos en democracia sino en proceso de democratización que debería irse renovando y perfeccionando siempre. ¿Queremos saber ver bien que es lo que está pasando aquí y ahora en El Salvador? Ha sucedido lo imposible: la derrota espectacular de los partidos tradicionales por medio del voto. Y esto significa una senda de progreso para la consolidación de su democratizacion, siempre en movimiento.


No se ha tratado de un juego de “apariencias” como expresaba, con esa su sonrisa franca que también parecía burlona, Guillermo Manuel Ungo.

Hoy, desde el triunfo de NB frente a los candidatos de ARENA y FMLN, en primera vuelta, nuestros “analistas políticos”, con algunas excepciones, se quedaron precarios sin poder explicar que es lo que ha sucedido y por qué. ¿Estos analistas provienen de tanques de pensamiento o de propaganda?

No es por casualidad que, por esa razón, ahora han aparecido otros con enfoques diferentes y mejor preparados.

Debo señalar que desafiamos un problema que no se puede desanudar solamente con la legislación. ¿Y la ciencia política, la antropología, la sociología, la psicología, las relaciones internacionales, la filosofía?

Varios abogados han citado repetidamente la importancia de la sociología y que las leyes no se copian del exterior ni de lo que proponen “expertos” internacionales, sino que nacen de la sociología de la sociedad. De acuerdo.

Volviendo a lo de los contrapesos. Y el contrapeso de la gran prensa, las empresas multinacionales, ¿USA? Uno de esos “propagandistas” ya está pidiendo a Washington que intervenga en nuestro país. Y otro, expresa con claridad que le preocupa que caigamos en los brazos de China.

¿Y el peso de las fuerzas armadas ¿Y el contrapeso de lo internacional y el peso de los financistas nacionales y extranjeros?

Y la tabla de salvación que algunos proponen es la educación. ¿Está bien pero ya Masferrer nos decía que la educación es muy importante, pero y las pasiones humanas? Como resolver este problema?. Tener título de siquiatra y ser un frenético; ser un juez y también pedófilo, o bien un envidioso para quien los 7 pecados capitales son insuficientes.

La democracia es un ideal y también un régimen con sus propias formas de autoritarismo. Debemos de plantearnos esto más allá de que se trata de “pesos y contrapesos”.

Gobernar como estadista y no como director de ONG. No debemos seguir con esa política de “la mano tendida”. El Salvador debe de estar sostenido por sus propias capacidades y preocuparse mas en dar que en recibir. Ya se ha empezado a hacer.