paolo-suarezEl delantero uruguayo-salvadoreño Paolo Suárez, cumplirá este sábado 300 partidos como jugador profesional en la Primera División de El Salvador; el charrúa, que ha militado en tres equipos distintos en la Liga Mayor de Fútbol, celebrará su tricentenario cuando el Sonsonate FC reciba al Santa Tecla en el estadio Ana Mercedes Campos.

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Paolo Suárez cumplirá 300 partidos en la LMF El atacante llegará al tricentenario jugando en el fútbol cuscatleco.

Iván Barahona

sábado 1, octubre 2016 • 12:00 am

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El delantero uruguayo-salvadoreño Paolo Suárez, cumplirá este sábado 300 partidos como jugador profesional en la Primera División de El Salvador; el charrúa, que ha militado en tres equipos distintos en la Liga Mayor de Fútbol, celebrará su tricentenario cuando el Sonsonate FC reciba al Santa Tecla en el estadio Ana Mercedes Campos.

Suárez llegó a El Salvador en 2005, sin embargo, hizo su debut como jugador profesional en el Club Atlé-tico Basáñez de su país natal en 1996, del  cual formaría parte hasta 2001. Los vicios, las fiestas y la vida nocturna no le permitieron crecer como futbolista, sin embargo, reaccionó a tiempo como para poder continuar luchando por su carrera.

Fue Club Deportivo FAS el equipo que le abrió las puertas del fútbol salvadoreño. No obstante, ganaría su primer título en el balompié cuscatleco con Isidro Metapán en el torneo Clausura 2007, con los caleros obtendría un total de siete trofeos.

En 2013, se trasladó al Comunicaciones Fútbol Club de Guatemala. Con el equipo chapín, Suárez ganó cinco títulos mientras permaneció ahí hasta 2015. Luego regresó a El Salvador en ese mismo año para incorporarse a las filas de Metapán una vez más.

 

Con la Selecta


En 2011, Paolo Suárez recibió por decreto legislativo la nacionalidad salvadoreña. La Asamblea Legislativa le otorgó la nacionalización debido a que el jugador expresó en su momento que quería formar parte de la selección nacional de El Salvador. A pesar de ello, el atacante no pudo ser convocado a la Selecta debido a que no cumplía con el estatuto de FIFA en el que se exigían cinco años ininterrumpidos jugando en el país de la nueva asociación a la que deseaba pertenecer.