Editorial

sábado 23, diciembre 2017 • 12:00 am

Otro año sin presupuesto ni acuerdos de país La clase política es incapaz de alcanzar acuerdos mínimos de país, la terquedad, intransigencia y mezquindad son sus características.

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El Salvador terminará el año —otra vez— sin presupuesto general de la nación. Las posibilidades de alcanzar mínimos acuerdos políticos sigue siendo vaga y lejana. Los dos partidos mayoritarios siguen manteniendo posiciones extremas, algunas veces sin enfoque de la realidad nacional y de las soluciones urgentes que requiere el país.

El FMLN dice que ARENA no quiere votar, lo cual es cierto, pero también es real que el oficialismo se ha puesto intransigente y no quiere ceder a las peticiones opositoras de recortes de gastos y de parar de engordar la planilla estatal con activistas.

La falta de acuerdos, la intransigencia y la terquedad de las fuerzas políticas ha sido responsable de la realidad que sufrimos actualmente en el país.

Hace más de una década, cuando estos problemas eran incipientes y controlables, la derecha en el poder veía el tema como un asunto electorero, mientras que la izquierda aprovechaba cualquier cuota de poder para bloquear iniciativas valiosas en la Asamblea Legislativa. Nunca ha habido visión de país. Ambas partes pecan por la mezquindad que les caracteriza.

El Salvador tiene demasiadas prioridades y muy poco tiempo para resolverlas, pero la posición de la clase política es postergar esas soluciones y con ello los problemas se agravan. Es la política del precipicio; solo cuando estamos a punto de caer hay algún acuerdo.