Editorial

sábado 5, mayo 2018 • 12:00 am

Ortega y su falso diálogo mientras sigue la masacre

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Nicaragua entra el lunes a su tercera semana de crisis y al supuesto inicio de un diálogo entre el gobierno y los opositores,  con la mediación de la Iglesia Católica, que busca salir de la crisis pero que tiene visiones muy diferentes.

Mientras la Iglesia y todos los sectores opuestos al regimen bicéfalo de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, propugnan por una democratización real del país, elecciones libres, independencia de poderes y hacer justicia para los más de 60 personas asesinadas por la represión oficialista, el Gobierno pretende que solo se toquen temas “sociales y económicos”.

La apuesta de Ortega es igual que la de su colega y patrocinador, el venezolano Nicolás Maduro: ganar tiempo y provocar el cansancio de los manifestantes y luego que se olvide toda la represión y abusos de los cuerpos de seguridad contra la población civil, aplastada en sus derechos más fundamentales.

Ortega y Murillo son una pareja de dictadores que desprecian absolutamente la democracia, la independencia judicial, las elecciones libres y los derechos humanos. Si Nicaragua quiere una salida pacífica y real a la crisis, solo lo puede hacer con un acuerdo nacional que termine con ese regimen y encuentre así el camino a una democracia e institucionalidad verdaderas.