Editorial

lunes 24, mayo 2021 • 12:00 am

Ortega destruyendo toda esperanza de democracia Daniel Ortega quiere reelegirse de la manera más burda. Sabiendo que no tiene apoyo popular, inhibe a sus opositores e ilegaliza partidos

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La escalada represiva de la dictadura de Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo la semana pasada, están terminando de destruir cualquier esperanza de una salida pacífica a la crisis que estalló en 2018 con la rebelión cívica contra ese regimen y que dejó más de 300 asesinados por la Policía y las bandas paramilitares de la familia gobernante.

Ortega quiere reelegirse a cómo dé lugar, de la manera más burda, ilegalizando a los partidos de oposición o inhibiendo bajo subterfugios legales y cargos inventados a los candidatos opositores con mayores posibilidades, algunas veces con medidas tan arbitrarias como no dejarlos ni salir de sus casas. La pareja gobernante no tendría ninguna  posibilidad de ganar unas elecciones libres, transparentes y justas, supervisadas por la comunidad internacional, entonces acude a esas medidas ilegales aún en su propio esquema.

Además, busca acallar al periodismo independiente también inventándoles cargos, allanando medios de comunicación, arrestando periodistas. La persecución contra el periodista Carlos Fernando Chamorro es un claro ejemplo de la demencial intolerancia de la dictadura Ortega Murillo. Ortega además cuenta, como toda dictadura, con un servilismo absoluto de la cúpula militar y policial, corrompidas por las prebendas de la dictadura y que le ayudan a eternizarse en el poder.

Nicaragua es una herida profunda en la conciencia y en el corazón de Centroamérica, es un terrible ejemplo de lo que el autoritarismo y la corrupción son capaces de conseguir, destruyendo la institucionalidad y provocando muerte, exilio, persecuciones y el fin de cualquier posibilidad de elecciones libres, respeto a los derechos humanos o a las más elementales libertades ciudadanas. ¿Se quedará la comunidad internacional de brazos cruzados y solo escribiendo comunicados de condena? Eso no basta.